El 3 de marzo, la Reserva Federal, a través de un comunicado medianamente esperado por los mercados, anunció en una sesión extraordinaria, el recorte en 50 puntos base de su tasa para posicionarla en un nivel de 1%–1.25%

El anterior recorte se dio, según el comunicado oficial, a pesar de la fortaleza en los fundamentales de la economía estadounidense.

No obstante, desde la perspectiva del instituto central, el efecto del coronavirus plantea riesgos en la evolución para la actividad económica, por tal motivo y en aras de adelantarse e intentar aminorar un posible traspaso al mercado laboral y a la estabilidad de precios, se ejecutó esa medida toda vez que la reunión de política monetaria estaba programada para el día 18 de marzo del 2020 (la cual aún se llevará a cabo).

Derivado de lo anterior, diferentes bancos centrales alrededor del mundo redujeron su tasa de referencia como respuesta a las posibles afectaciones del coronavirus.

Previo al anuncio de la Fed, el Banco Central de Australia, en sesión ordinaria, anunció un recorte de 25 puntos base  (0.50%) a niveles históricamente bajos; en el mismo sentido, el Banco Central de Malasia la redujo en la misma magnitud (2.50 por ciento). Por su parte, el banco central canadiense decidió recortar en 50 puntos base su tasa de referencia (1.25%) en sesión ordinaria.

Respecto a Japón, el gobernador del banco central anunció el 2 de marzo que realizará todos los esfuerzos posibles para proporcionar liquidez y garantizar la estabilidad en los mercados financieros a través de operaciones de mercado apropiadas y compras de activos.

Igualmente, el Banco de Central de Inglaterra mencionó que estaba trabajando con el ministerio de finanzas de Gran Bretaña y demás socios internacionales para proteger el sistema bancario y la economía del país.

Analizando la próxima respuesta del Banco de México, cabe señalar que algunos miembros del mercado han especulado si la autoridad monetaria podría tomar la misma dirección que la Fed, al organizar una sesión extraordinaria para tomar acción en contra de los posibles impactos en la economía debido a la afectación sanitaria.

Al respecto, destaca el ahínco que Banxico muestra en tener una efectiva comunicación con el mercado, evitando acciones poco predecibles para lograr así la consolidación del anclaje de expectativas inflacionarias alrededor de su objetivo de 3 por ciento.

Es importante mencionar que el banco central sólo ha llamado a una sesión extraordinaria en febrero del 2016, cuando se presentaron choques externos, condiciones inflacionarias y de tipo de cambio que permitieron una decisión de tal magnitud.

Al analizar el entorno económico doméstico actual, debemos mencionar tres importantes aspectos que el banco central tomará en cuenta para su próxima reunión; primero, el componente inflacionario ha convergido a la meta de Banxico (3.24% durante enero del 2020), a pesar de la resistencia de la inflación subyacente; el tipo de cambio ha presentado cierta estabilidad, que responde al atractivo diferencial de tasas entre México y Estados Unidos (EU), a la consolidación de finanzas públicas sanas, y por último, a que las condiciones de holgura se podrían ampliar aún más de lo esperado debido al efecto del Covid--19.

Por lo anterior, y dado el escaso historial que tiene Banxico de realizar decisiones extraordinarias debido a que busca el fortalecimiento del canal de expectativas, vemos poco probable que siga la misma línea que la Fed.

No obstante, sí creemos que pudieran ejecutar una política más agresiva en el sentido de recortar en 50 puntos base, a diferencia del estimado de 25 pb, con lo cual el diferencial seguiría siendo atractivo (525 – 550 pb) otorgando estabilidad a la posición monetaria relativa entre México y EU.

Finalmente, debemos mencionar que las medidas de política monetaria ejecutadas parecen impulsar a los mercados de capitales y también podrían actuar de manera favorable sobre el crecimiento económico mundial.

No obstante, resulta de vital importancia que los Institutos Centrales actúen con cautela, ya que la inyección monetaria per se es incapaz de alterar la economía en el mediano y largo plazo, además, existen naciones europeas y asiáticas que podrían estar próximas a adentrarse en un esquema teóricamente conocido como “trampa de la liquidez”, en la cual, la política monetaria pierde efecto debido a que las tasas de interés están tan cercanas a cero, o incluso son negativas.

* Alain Jaimes y Manuel Zegbe son analistas de Signum Research.