En la entrega anterior mencioné características de la acuacultura de camarón y expuse de manera general el panorama del creciente sector, visualizado como una oportunidad de negocio para el desarrollo del sector pesquero y acuícola en México

Derivado del gran reto e impacto de las enfermedades en el cultivo en el 2013, el sector camaronícola solicitó apoyo a la Comisión Nacional de Acuicultura y Pesca (Conapesca), instrumentando en el 2014 el proyecto estratégico para impulsar la recuperación productiva del sector en el noroeste de México, el cual contempla apoyar la adquisición de postlarvas para reactivar a las granjas; adicionalmente, con el componente recursos genéticos acuícolas, se contribuye a incrementar la productividad del sector acuícola mediante la inversión en innovación y desarrollo tecnológico aplicado.

La industria del camarón ha capitalizado las recientes experiencias, tanto en el aprendizaje como en el avance del reto que representaron las enfermedades del 2013. Son tiempos nuevos que demandan la conjunción de esfuerzo para consolidar y retomar el crecimiento de la industria, en donde participan los productores de postlarvas de camarón, fabricantes de alimento balanceado, comités de sanidad acuícola, fondos de seguro acuícola, Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), intermediarios financieros, Conapesca, universidades y centros de investigación, el Instituto Nacional de Pesca, los comités sistema producto y las organizaciones de productores.

Algunas de las directrices en esta nueva visión para incrementar la competitividad, son: la homologación y certificación de protocolos sanitarios y de manejo en el cultivo; la certificación genética, el desarrollo de mejoras genéticas, el manejo de núcleos genéticos de reproductores de camarón (de las empresas y laboratorios productores de postlarvas de camarón), así como incrementar la oferta de servicios de identificación genética; continuar con la modernización de granjas, con la construcción y equipamiento de maternidades y precrías para mejorar el cuidado con protocolos de manejo y bioseguridad; optimizar tiempos de engorda, uso de equipos de aireación, siembra de postlarvas con mayor resistencia a las enfermedades, así como la electrificación de granjas acuícolas para sustituir motores diésel por motores eléctricos para el bombeo de agua con ahorros de 49% y reducir emisiones por el uso de diésel.

En el 2015, algunas empresas han retomado la inversión en el cultivo de camarón en sistemas intensivos con rendimientos superiores a las 15 toneladas por hectárea por ciclo. También están iniciando la construcción de granjas con sistemas de cultivo híper intensivo, usando altas densidades de siembra con rendimiento de 50 toneladas por hectárea por ciclo. Esta tecnología de sistema cerrado les permite un mayor control, resultando en el logro de cuatro ciclos productivos anuales.

En México existen las condiciones propicias para la inversión al contar con recursos naturales, tecnológicos, financieros y de mercado que permite el desarrollo del cultivo de camarón. FIRA se une al esfuerzo del sector brindado apoyo financiero y soporte tecnológico para la evolución, desarrollo y consolidación de las empresas acuícolas en nuestro país.

*Martín Téllez Castañeda es especialista de la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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