En la participación anterior presentamos algunos elementos sobre la actividad bovina de carne nacional. Destacamos el buen momento por el que atraviesa gracias a las condiciones de mejor precio en los mercados internacionales y el bajo costo del maíz.

También comentamos que este escenario abre un abanico de posibilidades para la incorporación de los becerros pintos provenientes de la actividad lechera a la red de valor de la carne nacional. El tema central de esta práctica es la rentabilidad, ya que normalmente el ganadero lechero no considera como alternativas económicas la recuperación y la engorda de sus becerros por los costos que implican estos procesos desde la lactancia, destete y, posteriormente, el desarrollo, mismos que pueden verse incrementados por las elevadas tasas de mortandad durante ese periodo.

No obstante, la actividad de rescate y desarrollo ya está siendo llevada a cabo por muchos productores lecheros mediante alianzas con productores engordadores y se está valorando como una buena alternativa de inversión gracias a los mejores precios de venta que hay en la actualidad y a los costos más accesibles de los granos. Los engordadores intensivos, por su parte, han visto ventajas en este tipo de ganado porque su calidad genética favorece la conversión del alimento a carne y proporciona un producto de buena calidad.

Existen diferentes propuestas de asociación entre ambos productores; sin embargo, el más aceptado entre ellos es la media ceba, a cargo del productor lechero, para llevar al becerro a un peso de 310 kilogramos para su posterior entrega mediante venta o aparcería para el engordador intensivo. Por otro lado, el engordador lleva el ganado a su finalización con 500 kilogramos en pie.

¿Qué elementos se pueden resaltar de estas alianzas? Ambos productores enfocan sus esfuerzos en las etapas que mejor dominan. Así, y partiendo del supuesto de que el productor lechero usualmente desarrolla sus propios reemplazos, conoce y domina los aspectos críticos para lograr la sobrevivencia del ganado en sus etapas más jóvenes, que como se ha mencionado son justamente donde se presentan las tasas más altas de mortandad. De esta manera, el engordador aporta su experiencia en las etapas de finalización para lograr los mejores factores de conversión, así como las instalaciones y los recursos para la engorda. Del mismo modo, estos engordadores, en conjunto con otros productores del mismo giro, han desarrollado una gran infraestructura y canales para procesar y desplazar dicha carne dentro y fuera del país.

De ahí que las oportunidades estén dadas. Actualmente, se cuenta con los instrumentos necesarios para impulsar el rescate y desarrollo de becerros pintos para su incorporación a la red de carne nacional bajo esquemas de ganadería por contrato. Los instrumentos incluyen financiamiento, garantías, apoyos para la asistencia técnica, capacitación y transferencia de tecnología, esquemas para la administración de los riesgos del mercado y apoyos para la reducción de los costos financieros.

*La opinión aquí expresada es de los autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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