Las actividades pueden incluir en su proceso productivo elementos con potencial para generar impactos sociales y ambientales positivos desde varias vías: 1) ya sea porque el bien o servicio producido se requiera para generar un bien al ambiente o apoya la adaptación al cambio climático (por ejemplo: lombricomposta, biofertilizantes); 2) que, aunque el producto no sea considerado “ecológico”, el proceso de producción y de administración del personal cumpla con estándares que beneficien a la comunidad y reducen su impacto ambiental, como por ejemplo: menor uso de combustibles fósiles, uso de maquinaria que ahorre el consumo de recursos no renovables.

En esta escala se llega a considerar incluso a empresas cuyo objetivo sea producir bienes de consumo con alto contenido nutricional u orgánicos.

Sin embargo, el esfuerzo de una empresa puede desaparecer si el siguiente eslabón de la cadena no adopta medidas de control similares o si llega al mercado final sin la certeza de los medios de producción utilizados por eslabones anteriores fueron adecuados.

El enfoque de redes de valor sustentable se refiere a la sucesión de actividades económicas entre productores, proveedores, comercializadores, consumidores que toman en cuenta su entorno, las regulaciones en la materia y su impacto tanto social como ambiental, además del producto resultante.

En este marco de acción, a nivel internacional el papel de la banca de desarrollo se está enfocando en dirigir recursos para financiar proyectos en materia de agricultura, agua, construcción sustentable, eficiencia energética, energía, transporte limpio, manejo de residuos, uso de subproductos, entre los principales. FIRA, en su misión de promover el desarrollo sustentable del campo mexicano, explora los diversos mecanismos financieros disponibles para impulsar a los proyectos productivos en el sector agroalimentario mexicano que tengan un alto impacto ambiental positivo.

Nuevos instrumentos financieros se convierten en opción para promover proyectos encaminados a proteger, restaurar y rescatar el medio ambiente. Las oportunidades de redes de valor sustentables apoyan la mitigación de riesgos, mejores condiciones laborales y de seguridad, aporta a disminuir un alto porcentaje de emisiones de gases de efecto invernadero; además de promover la modernización para elaborar productos más saludables y nutritivos, desde la perspectiva de negocios económicamente viables con alto impacto regional.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista en la Subdirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión es de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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