En la primera entrega de esta nota de análisis expuse los beneficios de los nuevos proyectos de inversión en términos de la demanda de crédito orientados al sector agroalimentario

En esta segunda parte, explicaré las unidades económicas de tipo familiar, cuya inclusión al crédito representa un reto muy importante para la banca de desarrollo de la SHCP, en el sentido de que se deben fortalecer los canales de financiamiento a través del desarrollo de productos financieros adecuados, con metodologías apropiadas y estructuras especializadas.

Tal es el caso del Programa de Financiamiento a la Agricultura Familiar recientemente instrumentado por FIRA, donde se requieren productos y servicios diferenciados que consideren las características de este segmento correspondiente a las productoras y productores con unidades de baja escala, cuyos ingresos se sustentan en las actividades agropecuarias y rurales, utilizan predominantemente mano de obra familiar y demandan créditos de bajo monto para una producción orientada al mercado, a quienes FIRA apoya con capacitación, asesoría, vinculación del crédito con otros programas gubernamentales y créditos a la vivienda rural.

El objetivo del programa mencionado es el de fortalecer la agricultura familiar facilitando su acceso a servicios financieros y tecnológicos, diseñados acorde a sus necesidades, con 1) crédito dirigido y acompañado a proyectos viables para impulsar la productividad, 2) mecanismos de administración de riesgos que mitiguen la vulnerabilidad ante situaciones de emergencias naturales, de mercado y financieras, 3) sustentabilidad ambiental y 4) equidad de género.

Como se aprecia en los ejemplos que arriba se mencionan, la búsqueda del éxito de los proyectos se realiza no sólo a través de productos crediticios sino con modelos holísticos no rígidos, donde se cuente con acompañamiento técnico (en aspectos tanto técnicos y administrativos), así como la estructuración de garantías que puede incluir, además de las correspondientes a los directamente involucrados, la participación de las dependencias y entidades de gobierno u otro ente con posibilidades de participación, como el caso de algunos organismos internacionales.

Existen ciertos productos financieros exitosos que, si bien no son nuevos, no han sido explotados eficientemente en el sector agroalimentario: factoraje, arrendamiento, leasing, titularización de activos, así como instrumentos para la mitigación de riesgos, como el uso de seguros y de coberturas de precio, por mencionar algunos.

Los productos anteriores, cuando van dirigidos a proyectos del sector agropecuario y rural, integran en mayor o menor medida esquemas de mitigación de riesgo, integración de garantías, asesoría y asistencia profesional, entre otros recursos, facilitando la participación de entidades financieras.

Para finalizar, diré que a través del factoraje, por ejemplo, una agroindustria permite a sus proveedores la obtención de recursos por la cesión de sus cuentas por cobrar, aun cuando aquellos por sí mismos no cubrieran la totalidad de requisitos para ser sujetos de crédito de una entidad financiera.

Éste y otros temas, por su importancia, los abordaremos en otra ocasión.

*Raúl Torres López es subdirector de Desarrollo de Productos y Servicios en FIRA.

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