Desde el enfoque de Desarrollo de Mercados, el incremento en el flujo de productos es uno de los factores que impulsa al mercado y se espera que tenga impacto en el número de participantes del sistema y el valor de los mismos productos

Al comparar las características regionales del mercado del maíz en Tlaxcala, Chiapas y Guanajuato, observamos que, en el primer caso se siembran cerca de 400,000 hectáreas de maíz, mientras que en los últimos dos estados se siembra prácticamente la misma superficie: 840,000 hectáreas, lo que marca a la capacidad física de producción como la primera diferencia significativa de mercado.

Esta única diferencia permite esperar que el número de agentes comercializadores (almacenes, comercializadores y otros servicios de almacenamiento) y sus ventas sean cercanos a la mitad en Tlaxcala respecto de Chiapas y Guanajuato, pero esto no es así.

El Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas de Inegi muestra que los establecimientos de comercialización de maíz en Tlaxcala alcanzan son 125 y se pueden estimar sus ventas en 32 millones de pesos, mientras que el número del mismo tipo de establecimientos es más de cinco veces mayor en Chiapas y 4.8 veces en Guanajuato; lo que posiciona a Tlaxcala como el estado con menor nivel de desarrollo.

En buena media, este fenómeno refleja la presencia del financiamiento en especie, el cual es más generalizado en Tlaxcala que en Chiapas, y que se caracteriza por la decisión de invertir la menor cantidad posible de recursos monetarios propios del productor en la producción, como respuesta ante altos niveles de riesgo por cuestiones climáticas.

Pero Chiapas muestra menor desarrollo de mercado de maíz si se le compara con Guanajuato. Si bien es cierto que en Chiapas existen 37.2% más establecimientos de comercialización de granos que en Guanajuato, el volumen y valor de ventas es considerablemente menor en Chiapas que en Guanajuato. Chiapas produce y comercializa 1.2 millones de toneladas de maíz, mientras que Guanajuato comercializa 1.4 millones, lo que significa que en Guanajuato los establecimientos son más grandes.

Al incluir en el análisis el potencial de crecimiento productivo de la superficie vemos que la mayor parte del maíz producido se realiza en riego, con rendimientos superiores a las 10 toneladas, mientras que Chiapas cuenta con mayor potencial para incrementar productividad, toda vez que cuenta con cerca de 130,000 hectáreas de temporal que podrían pasar de 3.3 a 5.5 toneladas por hectárea tan sólo con incrementar su nivel de inversión.

En conclusión, la consolidación de áreas productivas en Tlaxcala incorporaría terrenos con potencial medio y alto a la producción con fines de mercado, demandando la creación de empresas comercializadoras del grano. Por su parte, incrementar la inversión en la producción de maíz en Chiapas permitiría consolidar la rentabilidad del sistema de comercialización. En Guanajuato, la reducción de costos y la diferenciación de productos permitirían mejorar el posicionamiento competitivo del maíz, para lo cual es indispensable transformar al productor primario en proveedor de producto para mercados diferenciados.

*Marco Antonio Cabello Villarreal es especialista en la Subdirección de Programas para el Desarrollo de Productores y Prestadores de Servicios de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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