En la región noroeste de México, que comprende los estados de Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora, durante el 2013 se cosecharon 1.9 millones de hectáreas con una producción de más de 22 millones de toneladas de productos agrícolas, lo que demandó más de 900 mil toneladas de agroinsumos como fertilizantes, semillas y agroquímicos utilizados para el cultivo de maíz, trigo, sorgo, garbanzo y frijol.

El valor de la producción en ese año fue de más de 75,000 millones de pesos, con un valor estimado de costos de producción del orden de 52,000 millones de pesos.

Los recursos destinados a la compra de agroinsumos para los principales cultivos ascienden a poco más de una tercera parte de sus costos totales de producción (33%), con una variación desde 5,000 hasta 11,000 pesos por hectárea; por ejemplo, para cultivar maíz en Sinaloa, se requieren aproximadamente 550 kg/ha de fertilizante, más 1.5 sacos de semilla y agroquímicos para el control de plagas y enfermedades. Estas compras ascienden a 10,250 pesos/ha, 36% del costo total.

El cultivo de trigo en Sonora presenta una estructura similar con 600 kg/ha de fertilizantes, 180 kg/ha de semilla y los agroquímicos con 7,450 pesos/ha (38% del costo total). El sorgo en Sinaloa demanda 400 kg/ha de fertilizante, 20 kg de semilla más los agroquímicos, con un costo de 5,200 pesos/ha (27% del costo total). El frijol de Sinaloa requiere de 300 kg/ha de fertilizantes, 100 kg de semilla y los agroquímicos 5,450 pesos/ha (26% del costo total).

Considerando los datos anteriores, se estima que la superficie total cultivada en el Noroeste del país está demandando más de 15,000 millones de pesos para la adquisición de los principales insumos agrícolas, situación que obliga a diseñar esquemas de financiamiento para atender estas necesidades en la fase de producción en la agricultura y lograr un proceso eficiente desde el aprovisionamiento de insumos, producción, acopio de las cosechas y comercialización de los productos.

El proceso de compra de los principales insumos agrícolas en el Noroeste de México se presenta a partir del mes de junio cada año, con el objetivo de tener todo listo en el mes de octubre, que es cuando inician las siembras del ciclo otoño-invierno. En este sentido, se vuelve importante planear y programar las compras en volumen, de tal forma que se pueda acceder a precios más bajos y lograr economías de escala para los productores, ya sea que se organicen en empresas con un gran número de hectáreas en producción o que se integren para el abasto de materia prima en alguna agroindustria a través de contratos de proveeduría.

*Óscar Bustamante Ruiz es director regional del Noroeste en FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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