Cada año, el Ejecutivo Federal tiene la responsabilidad de emitir el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. En éste se describe la cantidad, la forma de distribución y el destino de los recursos públicos de los tres poderes y niveles de Gobierno; en otras palabras, se detalla, de manera clara y concisa, la hoja de ruta y las prioridades que la Administración encabezará.

Afortunadamente, este proyecto no necesariamente queda inscrito en piedra, pues aún tiene que pasar por un arduo proceso de discusión y posible modificación en la Cámara de Diputados.

Según lo establecido en el artículo 74 de nuestra Carta Magna, son facultades exclusivas de la Cámara de Diputados “aprobar anualmente el Presupuesto de Egresos de la Federación, previo examen, discusión y, en su caso, modificación del Proyecto enviado por el Ejecutivo Federal, una vez aprobadas las contribuciones que, a su juicio, deben decretarse para cubrirlo”. Sin duda, esto ha abierto la puerta a que exista un mayor debate y una mayor participación en su elaboración, así como asegurar la transparencia de su alcance.

Sin embargo, lo que pasa a nivel federal no se ve replicado en el nivel local en muchos estados, donde los Congresos Locales no tienen posibilidad de modificar el Proyecto de Presupuesto de Egresos del Estado.

Tal es el caso de mi estado de Tabasco, la mismísima tierra del Presidente, donde la Constitución Política Local no establece la facultad de sus legisladores para modificar el proyecto enviado por el Gobernador. Esto contraviene los principios de división de poderes y la responsabilidad del Poder Legislativo de actuar como un contrapeso del Ejecutivo, resultando en que esta Soberanía sólo sea una ventanilla de trámite en un proceso que define el bienestar de los ciudadanos.

Por otro lado, destaco que el marco jurídico local tampoco previene que el Gobernador, debido a razones excepcionales, pueda hacer modificaciones al Presupuesto de Egresos una vez iniciado el ejercicio fiscal. Todos sabemos que derivado de cambios en el panorama económico o fiscal, hay ocasiones donde estos cambios son necesarios, pero estos deben hacerse mediante la participación formal y transparente del Congreso; de lo contrario, se abre la puerta a prácticas corruptas, influyentistas y dañinas para la población.

Como Diputada Federal en la pasada Legislatura tuve la oportunidad de ver, de primera mano, el impacto y los beneficios que tiene que el Presupuesto de Egresos se discuta de manera plural y transparente. Por ello, en mi encomienda de Diputada Local, mi objetivo es impulsar que su aprobación también se haga previo examen, discusión y, en su caso, modificación, ya que es la única manera de asegurar la transparencia y el verdadero beneficio de mis paisanos.

La rendición de cuentas y la transparencia en un presupuesto son indispensables porque mejoran la eficacia y calidad del gasto público, brindan legitimidad a las decisiones presupuestarias y aumentan la confianza entre autoridades y ciudadanos, además de ser una herramienta más para el combate a la corrupción que, por cierto, es uno de los grandes pilares del modelo de Gobierno impulsado por el actual presidente de México.

Hoy más que nunca, estoy convencida que el Congreso de Tabasco debe abrirse. Abrir sus puertas a través de un Parlamento Abierto que permita la participación ciudadana, el debate y una mayor transparencia. La discusión del presupuesto, es el primer paso que debiéramos dar en este sentido.

@PerezSoraya

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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