Todo indica que la política monetaria de los principales bancos centrales del mundo seguirá siendo excepcionalmente acomodaticia debido a la necesidad de apoyar la moderada recuperación de la economía en EU y apoyar la demanda agregada en las débiles y frágiles economías de la eurozona, Reino Unido y Japón. Ayer, con los ojos puestos en el debate sobre las propuestas de solución del llamado precipicio fiscal estadounidense, la Fed reforzó su estrategia de política monetaria.

Supongo que no sin dificultades, y algo de turbulencia, emergerá una solución al precipicio fiscal en EU que evite una nueva recesión, pero la política fiscal seguirá siendo restrictiva a corto plazo. La economía estadounidense parece haberse fortalecido en el tercer trimestre, la tasa de crecimiento fue revisada a la alza a 2.6 desde 2% previamente estimado; también ha repuntado el empleo y la tasa de desempleo descendió a 7.7% en noviembre, apoyado por un mejor ánimo de los consumidores y una recuperación gradual del sector de bienes raíces. Pero se desaceleró el crecimiento de la inversión y de las exportaciones por la incertidumbre fiscal y la persistente crisis económica de Europa y la reciente desaceleración de las economías emergentes. En este contexto es poco probable que la economía crezca más de 2%, como lo ha hecho en los últimos cuatro años. Sin mayor crecimiento, la tasa de desempleo volverá a subir pronto. La tasa de inflación de 1.7% es inferior a la meta de la Fed de 2%, mientras que las expectativas de inflación de medianos plazos son estables.

La Fed concluye que sin mayores estímulos el crecimiento económico no será suficiente para reducir la tasa de desempleo a un nivel compatible con su doble mandato de máximo empleo y estabilidad de precios en un periodo de tiempo razonable. Ratificó la política de expansión cuantitativa anunciada en septiembre (QE3), que compra US40,000 millones mensualmente en bonos respaldados por hipotecas. Anunció que a partir de enero continuará comprando US45,000 millones en bonos a largo plazo del Tesoro, como lo hace actualmente en la Operación Twist que vence este diciembre. Al tiempo que continuará reinvirtiendo los pagos de su portafolio de bonos de agencias hipotecarias y reinvertirá en bonos del Tesoro de largo plazo los vencimientos de este tipo de bonos. Así, la Fed inyectará al mercado en el 2013 la misma cantidad de liquidez que este año, conservando condiciones monetarias y financieras extremadamente acomodaticias.

La Fed introdujo un cambio importante en la política de comunicación. Hasta este anuncio, se repetía que el balance de riesgo suponía que la tasa de interés de política actual (0-0.25%) debía mantenerse hasta mediados del 2015. Ahora anticipa que se mantendrá en este rango hasta que la tasa de desempleo no sea mayor a 6.5% y la tasa de inflación en año y dos años no sea 0.5% mayor que la meta de inflación de 2 por ciento.

Se trata de un cambio importante, ahora la postura de política monetaria no estará condicionada a un fecha, sino a parámetros de la tasa de desempleo e inflación como había sido propuesto por Charles Evans, presidente de la Reserva Federal de Chicago. La Fed indicó, observará la economía y que el tamaño, composición y oportunidad de su política cuantitativa dependerá de la situación de la economía. Espera que sea en el 2015 cuando la tasa de desempleo se ubique debajo de 6.5%, después de que la economía crezca entre 3 y 3.7% durante el 2014 y el 2015. En este periodo se proyecta que la inflación estará debajo de la meta.

Pronto será el turno de Japón y el Banco Central Europeo hará algo parecido el próximo año.

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