Uno de los datos más sobrecogedores que escuché hace algunos días durante el evento anual Finanzas Sustentables MX, organizado por la Bolsa Mexicana de Valores a través de la iniciativa MéxiCO2, y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes fue que, en la cuenta regresiva para combatir los efectos que serían irreversibles, nos quedan tan sólo 11 años.

Para desarrollar y construir infraestructura que permita hacer frente a esos cambios, se necesitarán inversiones del orden de los 126,000 millones de dólares.

“Obtener los montos que requiere el combate al cambio climático y el desarrollo sustentable no puede quedar sólo en manos del sector público, necesariamente requiere la participación del sector privado y la sociedad, y en ese compromiso deben participar las entidades financieras como afores, aseguradoras y fondos de inversión”, decía Eduardo Piquero, director general de MéxicCO2 en referencia al deber fiduciario que incluso deben tener este tipo de figuras de inversión y fondos con sus propios beneficiarios.

En el sector público, son tres las entidades financieras que han creado instrumentos de inversión para incursionar como pioneras en el impulso a proyectos que contribuyan al desarrollo sustentable a través de la emisión de bonos en el mercado bursátil: Banobras, con bonos para financiar proyectos de infraestructura y energía sostenible; Nafin, con bonos verdes y sociales en pesos y en dólares y FIRA, que emitiera en octubre del 2018 su primer bono verde para financiar proyectos de agricultura protegida y de uso racional del agua en el campo.

En el caso de FIRA su enfoque ha estimulado que, de manera natural, entidades sociales y financieras en el mundo y en especial aquellas con experiencia y liderazgo en el tema del desarrollo social y medio ambiente como son el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Francesa para el Desarrollo, entre otras instituciones, coincidan en apoyar la identificación y fortalecimiento de los proyectos sostenibles financiados por FIRA para consolidar su cartera “verde”.

En materia de sustentabilidad, aún falta mucho por hacer: la identificación más precisa de criterios y taxonomías para medir “qué tan verde” es un proyecto, la regulación en el mercado, el diseño de una política fiscal verde, el desarrollo de un mercado de carbono, la operación de la Ley General de Cambio Climático y, en todo ello, el diseño de indicadores y sistemas que midan el avance y los impactos sociales y ambientales; sin embargo, la movilización social, económica y medioambiental a favor del desarrollo sostenible lleva una inercia creciente y positiva que deberemos seguir alentando para plantar en cada generación, el compromiso de gestionar un mundo mejor.

*Cecilia Arista Alanís, es especialista de la Subdirección de Promoción de Productos y Servicios de FIRA y conductora de EL PODCAST DE FIRA. “La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”.

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