En la primera parte de esta nota de análisis mencioné el contexto de la producción y consumo de carne de cerdo mundial y nacional, así como también la balanza comercial deficitaria que tiene México y cómo se vería la porcicultura en el 2020.

La modernización de los sistemas de producción se estarán realizando en los tres rubros más importantes de la producción. Con respecto a la genética, se utilizaran genotipos en función de la exigencia del mercado.

Por lo que toca a la alimentación, se demandarán ingredientes inocuos para la elaboración de los fórmulas balanceadas y en términos del confort que se deberá dar a los animales a través de infraestructura y equipo especializado para tratar de evitar cualquier estrés que pueda afectar el bienestar animal.

Lo anterior, podrá dar como resultado pasar de 17 a 28 cerdos destetados/hembra/año, con ganancias diarias de peso promedio de 0.86 kg/día, conversión alimenticia de 2.25 y 1 peso al sacrificio de 130 kg, el cual es el óptimo para la industria.

Con estos parámetros serían suficientes alrededor de 172,000 hembras en producción para cubrir el déficit de 625.6 miles de toneladas que se estima para el 2016, mismas que para el 2020 se podrían sumar al inventario nacional de acuerdo a los planes de crecimiento que han establecido los principales productores en México.

Los Fideicomisos Instituidos con Relación en la Agricultura (FIRA), el conjunto de fideicomisos establecidos en el Banco de México y que forman parte de la Banca de Desarrollo de la SHCP, coadyuvan en el proceso para lograr la meta de producción canalizando crédito, garantías e incentivos a los porcicultores inmersos en esta dinámica que significa mejor calidad y, en consecuencia, mayor rentabilidad.

Asimismo, otro reto en la producción de carne de cerdo es la alta volatilidad de los precios de los granos, los cuales se utilizan como base para la alimentación del ganado en general e influyen directamente en el precio de la carne y éste a su vez tiene un efecto inverso en el consumo.

Por lo que FIRA en colaboración con la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) participa promoviendo y apoyando instrumentos que ayudan reducir la volatilidad como lo son las coberturas de precios tanto de insumos como de productos.

En conclusión, la porcicultura mexicana hacia el 2020 se prevé más fortalecida; sin embargo, dado que en la proyección la tasa de crecimiento en la producción se mantiene por debajo de la tasa de crecimiento del consumo, se mantendría un déficit, aunque proporcionalmente sería menor al proyectado para el 2016.

Asimismo y como en los principales países productores, los sistemas de producción buscarán ser sostenibles, implementando procesos que mitiguen el impacto al medio ambiente.

*Carlos García Lira es agente en Tuxtla Gutiérrez de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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