La problemática de la pérdida y desperdicio de alimentos es analizada y cuantificada a nivel mundial, se calcula que cada año se pierden o desperdician 1,300 millones de toneladas de alimentos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) estima que en América Latina los alimentos desaprovechados podrían satisfacer las necesidades alimenticias de 300 millones de personas

Diversos factores expuestos en la nota precedente, ponen en lugar estratégico de solución a la producción de productos agropecuarios.

El producto primario producido y no consumido, conlleva la utilización de recursos tierra, agua, inversión pública/privada que no genera utilidades e ingresos.

Al concebir la producción como parte del sistema alimentario, las posibles ineficiencias desde el primer eslabón repercutirán al resto de los eslabones, afectando el precio de los alimentos, disminuyendo los ingresos de los productores e impactando en el bienestar de los consumidores.

De acuerdo al Centro de Investigación de Alimentación y Desarrollo (CIAD) productos como frutas y hortalizas son desechados en la etapa de comercialización debido en gran medida a malas prácticas de manejo del producto en campo, como cambios de temperatura, inadecuado corte del fruto, contaminación.

En la etapa de comercialización se desecha el producto que fue afectado en campo por plagas, manejo de empaque inadecuado o interrupción de la cadena de frío.

Estas causas de pérdidas pueden evitarse con buenas prácticas de cultivo en campo y manejo postcosecha.

En el resto de los eslabones de la red de valor, algunas de las causas de pérdidas son: la falta de planeación de la comercialización, falta de información oportuna, inadecuado mantenimiento en instalaciones de almacenaje e ineficiencias en el transporte.

El análisis y la cuantificación de pérdidas llevan implícitos la necesidad de identificar las ineficiencias a lo largo de cada cadena o red de valor, desde la producción primaria hasta las etapas subsecuentes de manejo, distribución y procesamiento.

Actualmente en FIRA, como parte de la Banca de Desarrollo que coordina la SHCP, mediante el mapeo de redes de valor, es posible detectar puntos críticos en los que se generan las pérdidas de alimentos y con ello propone estrategias para reducirlas o mitigarlas.

En el caso de la red de valor de trigo grano, existen pérdidas en la producción primaria hasta 6% de la producción, por mala calibración de la trilladora; hasta 2%de merma en almacenes abiertos (sin cubierta); y, en la industria hay devoluciones de lotes de harina o de los comercializadores a la industria, por plagas u hongos, aunque el daño puede haber ocurrido en el almacén del mismo comercializador.

Las estrategias para cada caso estimulan la inversión en infraestructura, equipo, uso eficiente de energía e innovación tecnológica, capacitación y asesoría técnica, las cuales favorezcan la integración de la red, la reducción de costos y la mejor distribución del valor en la red.

De este modo, incorporar la cuantificación de pérdidas y desperdicios en las necesidades de inversión de los productores primarios, pone en acción el análisis de las estrategias para la reducción de pérdida de alimentos.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista en la Subdirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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