Nuestros “legisladores”, en su mayoría, son ignorantes, irresponsables, facciosos y mudos. ¿Ideas  propias? Carecen de ellas. Sirven para inclinar las votaciones en el sentido que indique la natita superior de mando. Son extracción de un pueblo incivilizado y poseen la misma característica de incivilidad, así que tendremos Congreso de la Unión de quinta categoría para buen rato. Hallamos igual nivel de rusticidad en nosotros los electores, en todos los estratos sociales. O peor. Échesele la culpa al gobierno y tranquilas las conciencias.  El ejemplo de los recientes temblores: la autoridad es culpable de omisiones, desvío de ayudas, falta de coordinación, etcétera, etcétera, pero ¿cuántos padres de familia organizan elementales acciones preparatorias, simulacros familiares en previsión de sismos? La política, entendida en su verdadero sentido, orientación y dirección del Estado —o sea, del todo— hacia fines deseables para la colectividad, está trabada, es inoperante. Mentira: opera pero en sentido contrario al bien común. Así permanecerá en el futuro previsible. Los cambios indispensables seguirán pendientes ante la lucha sin cuartel, sin importar medios, para conseguir el poder. ¿Cómo crear un consenso en torno a condiciones mínimas, las esenciales, para lograr estabilidad económica, política y social?

Prioridad es la educación. No hemos despegado en la materia. De nada sirven los adelantos cuantitativos que se pregonan si la calidad de la enseñanza, pública y privada, va para abajo. Y si es impertinente, esto es, no responde a las necesidades de la comunidad. Ingenieros y técnicos es lo que se requiere, ya no más carreras que son, en el fondo, inútiles. El máximo problema es pobreza y desigualdad, que se acrecientan, en un entorno de focos rojos de crecimiento y otros de ir para atrás. El contexto es de mayor y más riesgosa dependencia del exterior. Precisan indicadores para evaluar el desempeño del gobierno en sus tres poderes y estratos. El aumento de la inversión será la mejor señal de una gestión oficial eficaz por que exista un ambiente atractivo para hacer negocios. La empresa privada debe darse a conocer para mejorar su imagen, porque siempre está expuesta a ser el chivo expiatorio. Ello serviría para motivar a la gente, bocabajeada por el amarillismo y la difusión de noticias negativas y muchas veces falsas. Por eso los medios de comunicación, si de veras quieren informar —que no formar—, también deben educarse.

Pablo Aveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.