Es frecuente escuchar que Pemex es un barril sin fondo, que es la petrolera más endeudada del mundo y que pierde dinero todos los años, todo esto es parcialmente cierto, pero la causa es que durante los últimos 30 años el gobierno le ha quitado, vía impuestos y derechos de aprovechamiento, en ocasiones hasta el 130% de sus utilidades, por lo que ha tenido que recurrir al endeudamiento para dar esos recursos.

Pemex llegó a aportar más de 2 billones de pesos anuales a las finanzas públicas y aún en las condiciones actuales, está programado que aporte un billón de pesos en 2022.

Durante el sexenio de Fox, Pemex contribuyó con hasta el 32% del gasto público, con Calderón llegó hasta 36.9 % en 2008, con Peña, el primer año contribuyo con el 31.4% y sus ingresos empezaron a caer a partir de 2015 por la caída de la producción de Cantarell y la falta de inversión en la empresa, por las intenciones de privatizar el sector. Actualmente, con López Obrador, las aportaciones de Pemex representarán todavía el 16.9% del gasto público para 2022.

Pemex esta quebrada y endeudada porque el gobierno ha vivido en gran parte de los ingresos petroleros, para el presupuesto del próximo año, se está proponiendo bajar la carga fiscal de Pemex del 58 al 40% y a pesar de eso aportará, como lo mencioné, más de un billón de pesos a los ingresos públicos.

Pemex ha sido causante y víctima de que no se haya hecho una reforma fiscal, el gobierno ha podido financiar su déficit en la recaudación de impuestos a través de los ingresos y el endeudamiento de la paraestatal, pero esa política la ha puesto al borde de la quiebra legal.

Contra lo que la mayor parte de la gente cree, Pemex sigue siendo un gran negocio, el costo de extracción del petróleo es de 14.2 dólares y se venderá a 60 el próximo año.

El gobierno no puede prescindir de sus aportaciones y tendrá que seguir invirtiendo en la empresa, hasta que haya una reforma fiscal que las sustituya.  Mientras esto sucede, Pemex a pesar de ser una empresa muy rentable, seguirá perdiendo dinero y su deuda seguirá siendo una carga para las finanzas públicas.

Si bien la extracción de petróleo sigue siendo un gran negocio, la refinación y ciertas áreas de la petroquímica han perdido durante muchos años, por eso es tan cuestionada la construcción de una nueva refinería.

Es cierto que es ilógico que importemos la mayor parte de las gasolinas que consumimos siendo un país petrolero y sería más rentable invertir en la extracción de petróleo y seguir importando gasolina, sin embargo, la dependencia de México en la importación es excesiva.

No se puede negar que Pemex es una empresa ineficiente y que ha enfrentado y enfrenta mucha corrupción, pero nos guste o no, Pemex sigue siendo la joya de la corona de los ingresos públicos del país.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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