En el artículo anterior comentamos la problemática para contar con un mercado de financiamiento y servicios al mayoreo en el sector de pequeños productores y entre aquellos que por sus características socioeconómicas tienen limitantes para ser considerados sujetos de crédito directos de la banca

De este modo, las empresas parafinancieras representan una pieza clave en el sistema de financiamiento rural, ya que son el enlace entre un segmento de productores que demandan una serie de servicios financieros y no financieros, con los intermediarios que los ofrecen, relación que sin la participación de estas empresas resultaría difícil que se llevara a cabo.

El esquema parafinanciero ha resultado exitoso porque reúne beneficios para los participantes cuando se opera conforme a su diseño, con los elementos definidos para una relación ganar-ganar y desarrolla una relación de negocio con transparencia y equidad entre los participantes.

La empresa parafinanciera es aquella con posicionamiento en la red de valor e interesada en un producto de calidad para abastecer su mercado mediante el desarrollo de proveedores-productores; los principales beneficios de su participación en este esquema de operación son la permanencia en el mercado, el suministro de materia prima con calidad y oportunidad, el incremento de volúmenes de operación y que en general están interesadas en mejorar su posicionamiento en la industria. Los beneficios que presenta el esquema para los productores habilitados son el acceso al financiamiento y servicios, administración de recursos, administración del riesgo, mantenerse como sujeto de crédito, transferencia de tecnología, mejores costos y precios, mayor rentabilidad y consolidación organizativa empresarial.

Un factor clave del esquema para fomentar la competitividad es contar con una estructura técnica especializada en el cultivo o producto que se desea financiar, con ello es posible establecer programas de transferencia tecnológica para mejorar condiciones de producción en beneficio de los participantes del esquema, productos de mejor calidad, mayor rendimiento, reducción de costos de producción, eficiencia en el uso de los recursos, mejores precios de los productos, contribuyendo a una mayor rentabilidad de la actividad y mejores ingresos para el productor.

La evolución del esquema ha permitido un desarrollo en la relación de empresa y productor proveedor que puede incluir el otorgamiento de créditos de largo plazo para la adquisición de activos productivos que fomenten la capitalización del productor, la implementación de mecanismos de administración de riesgos, uso de coberturas de precios, adquisición de insumos en volumen, acceso a mercados de valor agregado e incluso la incursión en nuevas oportunidades de negocio.

Las características del esquema parafinanciero que se han consolidado en la actividad agropecuaria permiten que se pueda extrapolar a su utilización en líneas no tradicionales, por ejemplo como esquemas de microcrédito en actividades comerciales, artesanales y de transporte en el sector rural, aprovechando su condición de flexibilidad y dinamismo para adaptarse a los requerimientos de las empresas interesadas en su participación.

*Gonzalo Rodríguez Hernández es especialista de la Subdirección de Programas para la Población Prioritaria de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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