El 2021 será recordado como el año de la reactivación económica y el principio del fin de la pandemia, pero también como el año en el que la inflación regresó a nuestras vidas después de dos décadas de ausencia.

El año comenzó con un alto nivel de incertidumbre, pero también de esperanza con la llegada de las vacunas. Aunque la economía global experimentó un fuerte rebote, la recuperación fue muy dispareja. Esto se debió a que tanto los esfuerzos de vacunación, como las políticas de estímulo económico, y las restricciones a la movilidad social variaron drásticamente por región.

El fuerte rebote en el consumo global –impulsado por las medidas de estímulo fiscal y monetario en los países desarrollados– combinado con una serie de disrupciones en las cadenas de suministro global –generadas por la diversidad de restricciones a ciertas actividades productivas– provocaron escasez de una gran cantidad de bienes.

Adicionalmente, la falta de mano de obra en algunos países desarrollados (principalmente Estados Unidos) contribuyó también a presiones salariales que no se veían desde hace décadas.

La combinación del fuerte rebote económico y las crecientes presiones inflacionarias llevaron a los principales bancos centrales del mundo, liderados por la Fed, a adelantar la ruta crítica para el comienzo de la normalización de sus políticas monetarias.

Aunque la llegada de la variante Delta en el verano y el repunte inflacionario de la segunda mitad del año provocaron una desaceleración en la actividad económica, se estima que el PIB global puede alcanzar un crecimiento de 6% en el 2021, por arriba de los pronósticos de principio de año que se ubicaban en 5 por ciento.

La sorpresa positiva fue impulsada principalmente por Estados Unidos, donde se estima que el PIB alcance un crecimiento de 5.5% en 2021 cuando la expectativa original era más cercana a 4 por ciento.

Mientras tanto, la Eurozona creció cerca del pronóstico de 5% y la principal sorpresa negativa se dio en Asia cuyo crecimiento de 7% estuvo por debajo del pronóstico de 8% (tanto China como Japón tuvieron un desempeño menor al esperado).

Para este 2022, los especialistas esperan que la recuperación continúe, aunque a un menor ritmo, con un pronóstico de crecimiento para el PIB global cercano a 5 por ciento.

La desaceleración podría ser más notable en Asia –donde se espera una desaceleración de 7 a 6%– y en América Latina donde el PIB podría pasar de un crecimiento esperado cercano a 6% en el 2021 a 2% en el 2022.

Aunque el 2022 podría ser el año del fin de la pandemia, con el Covid-19 convirtiéndose en una enfermedad endémica, también será el año del retiro de los estímulos fiscales y monetarios de emergencia que fueron pilares del rebote del 2021.

Muchas economías sentaron las bases para que el rebote se convierta en una recuperación sostenible mientras que otras simplemente se subieron a la ola del rebote global y/o regional. El reto más importante del 2022 para la economía global será confirmar la recuperación en un entorno de retiro de estímulos y combate a la inflación.

joaquinld@eleconomista.com.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

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