Hasta ahora los pragmáticos dentro del PAN han conseguido resultados electorales muy pobres. El desempeño en las elecciones presidenciales de 2018 fue desastroso. El PAN obtuvo menos del 20% de la votación, algo que no se veía desde 1988. En 2021, tuvo una pequeña recuperación.

El PAN celebró la semana pasada su aniversario número 82. Como partido político fue el primero en obtener su registro tras la aprobación de la Ley Federal Electoral de 1946. Nació como oposición al régimen de partido único construido en torno al PRI. La mayor parte de su historia transcurrió en elecciones sin garantías, controladas por el gobierno y marcadas por el fraude electoral.

Después de 61 años en la lucha por democratizar al sistema a partir de cambios graduales, la “brega de eternidad” como la llamó Manuel Gómez Morín, el PAN logró sacar al PRI de Los Pinos. La exitosa candidatura presidencial de Vicente Fox convirtió al Partido Acción Nacional en partido gobernante en el año 2000. Durante dos sexenios, presidentes emanados del PAN encabezaron gobiernos sin mayoría, sujetos a un efectivo contrapeso de la oposición desde el Congreso.

La derrota electoral de 2012 mandó al PAN de regreso a la oposición. Hoy en día es la primera fuerza opositora tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Desempeña este papel en un sistema de partidos completamente trastocado por las elecciones presidenciales de 2018.

El ascenso de Morena y el triunfo de López Obrador redujeron a los tres partidos que dominaron la política mexicana –PRI, PAN y PRD– durante los últimos 30 años a una posición minoritaria en el Congreso. Morena absorbió a los votantes y cuadros del PRD. La campaña presidencial de López Obrador se alimentó también de votantes panistas y priístas que se entusiasmaron por una “nueva” oferta de cambio en 2018. El resultado ha sido una oposición fraccionada y débil.

El Partido Acción Nacional enfrenta el típico dilema de los partidos políticos entre mantener su identidad ideológica y la apertura a corrientes diversas en aras de mejorar sus posibilidades de éxito electoral. Dicho dilema se refleja en la pugna entre los doctrinarios y los pragmáticos.

En el PAN han prevalecido los pragmáticos. La búsqueda del éxito electoral llevó al partido en 2018 a aliarse con sus viejos adversarios de izquierda: PRD y Movimiento Ciudadano. Los unió la intención de llevar a Ricardo Anaya a la presidencia de la República y repartirse las posiciones en el Congreso. En 2021 el Partido Acción Nacional hizo lo impensable. Se alió con el Partido Revolucionario Institucional, su adversario histórico, para presentar un solo frente opositor contra Morena en las elecciones legislativas.

Hasta ahora los pragmáticos dentro del PAN han conseguido resultados electorales muy pobres. El desempeño en las elecciones presidenciales de 2018 fue desastroso. El Partido Acción Nacional obtuvo menos del 20% de la votación, algo que no se veía desde 1988. En 2021, tuvo una pequeña recuperación. La alianza opositora logró impedir que Morena y sus aliados consiguieran la mayoría calificada, pero se quedó por debajo de los 251 curules que necesitaban para tener el control de la Cámara de Diputados.

A pesar de los frecuentes llamados a “volver al origen” y recuperar la “mística”, el ala doctrinaria ha perdido su ascendencia dentro del PAN. Quizás eso explique la ruptura que llevó a Margarita Zavala a postularse como candidata independiente y después a buscar el registro de un nuevo partido. El regreso de los calderonistas deja, sin embargo, intacta la posición dominante de los pragmáticos, encabezados por Marko Cortés.

Hacia adelante, las posibilidades éxito para el Partido Acción Nacional en elecciones locales y la presidencial del 2024 parecen depender de una alianza con el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática. Difícilmente podrá retener los estados donde gobierna enfrentando sólo a Morena y sus aliados.

Pero la ruta de las alianzas se ve complicada y azarosa. Si los pragmáticos no dan resultados más convincentes, los doctrinarios empezarán a reclamar la conducción del partido. Para Marko Cortés, la única escusa es el éxito, que hasta ahora ha sido bastante escaso.

*Profesor del CIDE.

Twitter: @BenitoNacif

Benito Nacif

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El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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