Ayer se abordó la situación de la floricultura mexicana como actividad económica en la que el Estado de México es la entidad federativa que lidera la producción de flores a nivel nacional, y su producción se comercializa principalmente en el mercado interno.

México no participa de manera relevante en el mercado internacional de flores. Sin embargo, el país cuenta con amplio potencial para crecer en el mercado nacional e incursionar exitosamente en el comercio mundial.

En la actualidad, la producción de flor en el estado mexiquense se caracteriza por llevarse a cabo en superficies reducidas, en condiciones de cielo abierto (ya que sólo 15% es bajo condiciones de invernadero), con escaso uso de tecnología, con poca o nula asistencia técnica y con deficiente material vegetativo. También la comercialización tiene canales deficientes.

Para lograr el potencial productivo y comercial en el cultivo de flores se requiere de inversiones.

En el caso de la rosa, por ejemplo, se estima que el establecimiento bajo condiciones de invernadero demanda alrededor de 1.9 millones de pesos por hectárea. Por lo tanto, los costos de establecimiento/producción son una limitante para que los pequeños productores utilicen esta tecnología.

A la situación de los costos, se suma el hecho de que la mayoría de los floricultores trabajan de forma individual, sin esquemas organizativos a través de los cuales se podrían realizar compras consolidadas de insumos para reducir costos de producción y vender en volumen para facilitar el acceso a nuevos mercados.

En consecuencia, la importancia del fortalecimiento de organizaciones de productores y empresas líderes en el sector es indiscutible.

Mediante ambas figuras es posible establecer esquemas viables de financiamiento para invertir en invernaderos, sistemas de riego, cámaras de refrigeración y tecnología para la producción de variedades, por ejemplo, así como cubrir costos del cultivo, de operación y de logística que permitan consolidar la producción en el volumen, la calidad y el tiempo que requieran los mercados de flor.

Ante este panorama, FIRA, entidad de fomento del gobierno federal originada en el Banco de México, representa una opción para que los floricultores accedan a los recursos financieros que requieren para impulsar la actividad, ya sea a través de la banca comercial o por medio de instituciones no bancarias como sofomes, arrendadoras, cooperativas y uniones de crédito.

Asimismo, FIRA cuenta con apoyos para capacitación, asesoría y consultoría, para que las organizaciones de productores desarrollen sus empresas. Además, proporciona también apoyos para fortalecer sus competencias productivas, tecnológicas y financieras a través de mejoras tecnológicas y de formación de recursos humanos, para aumentar la eficiencia en sus procesos administrativos, contables, de comercialización y de mercadotecnia.

La articulación de esta red de valor nacional en el Estado de México representa una oportunidad de negocios para consolidar el mercado nacional e incursionar en un mercado internacional con alta demanda de calidad que se reconoce, por supuesto, en el precio.

*Yolanda Arellano Espejel, es promotora de la Agencia Toluca. La opinión de este artículo corresponde a la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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