El estado de Guerrero cuenta con un inventario aproximado de 1 millón 300,000 cabezas de ganado bovino distribuidas en 42,000 unidades de producción pecuaria (UPP), con hatos que oscilan entre 10 a 60 cabezas, con una producción anual de alrededor de 380,000 crías.

El desarrollo de la actividad ganadera se realiza bajo un sistema de pastoreo extensivo de régimen de temporal con suplementación en la primavera, cuando escasea el forraje natural. Por región, 39% del hato ganadero está en  Tierra Caliente, 18% en la región Norte, 16% en la Costa Chica, 16% en la Costa Grande y 11% en el resto de la entidad.

En los 10 últimos años, el hato ganadero bovino ha permanecido estable, con una tasa media de crecimiento anual de 1.4%, fluctuando entre 1.2 a 1.4 millones de cabezas, observando variaciones debido a los efectos estacionales de los precios de ganado en pie, pero en línea con la tendencia de crecimiento nacional.

Debido al esfuerzo de los ganaderos y las políticas de fomento gubernamentales, se ha realizado un mejoramiento genético implantando razas más productivas. Así, 85% del hato bovino es de doble propósito (leche y carne), predominando las cruzas suizo-cebú, y 15% se especializa en carne con razas como Brahman, suizo europeo y sardo negro.  Debido a esta calidad genética, el ganado es bien recibido por las principales empresas comercializadoras de carne del país, las cuales compran un promedio anual de 180,000 becerros con un peso de entre 180 a 200 kilogramos por cabeza en pie.

Aunado a esto, los pequeños y medianos ganaderos no cuentan con recursos suficientes para mantener el ganado hasta el peso idóneo de sacrificio (450 a 500 kilogramos), lo que los obliga a vender el ganado al destete. Esto no permite que se obtengan mayores utilidades para capitalizar las unidades de producción.

En la actividad ganadera, Guerrero es productor primario y la mayor parte de la producción se comercializa como materia prima fuera del estado, y el proceso agroindustrial es aún incipiente. La engorda de ganado bovino estabulado aún no es relevante y el sacrificio se realiza en rastros no certificados por la autoridad en condiciones mínimas de higiene. Se estima que menos de 30% de la carne bovina que se consume en los principales centros de población, proviene de abasto local; la mayor parte se introduce de otras regiones del país como ganado en pie para sacrificio, canales y en piezas primarias.

Por ello, hay oportunidades para desarrollar proveedores confiables, a fin de aumentar las utilidades de los ganaderos y que se cumpla con los requerimientos de la industria.  Entre los objetivos a lograr para establecer un programa de desarrollo de proveedores están: realizar contratos de compraventa de ganado, incrementar la transferencia de tecnología en elaboración de dietas, proveeduría de insumos de calidad, entre otros.

*Faustino Delgado Figueroa es residente estatal de FIRA en Guerrero. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.