En el marco de las prioridades de política pública, FIRA, como Banco de Desarrollo, fomenta el financiamiento para incrementar la productividad en el sector agroalimentario del país, mediante sus programas y servicios que permiten atender al sector primario, así como al de proveeduría y transformación

La estrategia para identificar las oportunidades de negocio de las redes de valor del noroeste, cuyo liderazgo como productor primario de maíz, tomate, chile verde y pepino, en Sinaloa; trigo, papa, espárrago y uva, en Sonora; y fresa y cebolla, en Baja California, puede explicarse tomando como ejemplo la red maíz.

De acuerdo con lo anterior, se identifica la contribución económica que arroja la red de maíz en sus distintos segmentos, como el de la proveeduría de insumos para la actividad primaria, la producción de maíz, el procesamiento del grano para harina y tortilla. De acuerdo con el reporte de la Sagarpa, en el 2014 en la actividad primaria de México se cosecharon 7.1 millones de hectáreas y se produjeron 23.3 millones de toneladas del grano, con un valor de la producción de 72,518 millones de pesos, estimando que 90% del valor se distribuye entre todos los proveedores de agroinsumos, entre éstos, los que producen semillas, herbicidas, insecticidas, fertilizantes o también los que prestan servicios o venta de maquinaria y equipo y combustibles como gasolina y diésel.

De igual manera, se identifica la mano de obra empleada para las labores agrícolas, los que maquilan la preparación del terreno, los que otorgan el servicio de riego, los que realizan la cosecha mecanizada, además de las empresas que ofrecen los servicios de coberturas de precios, gestoría y asistencia técnica.

En el segmento de acopio y comercialización de maíz, la contribución está dirigida a los que prestan el servicio de transporte de las parcelas a los centros de acopio, así como el desplazamiento de la zona de producción a las zonas de consumo, de igual manera para las empresas almacenadoras que prestan el servicio de almacenaje, emisión de certificados de depósito y bonos de prenda.

Las empresas acopiadoras que poseen o son dueñas de la infraestructura, la derrama económica se estima en aproximadamente 700 millones de pesos, considerando un volumen almacenado de 8 millones de toneladas.

En el segmento de procesamiento del maíz para producir harina, de acuerdo con un estudio elaborado por la Secretaría de Economía en el 2012, indica que el valor estimado es de 15,750 millones de pesos en el 2010 y una generación de prácticamente 5,000 empleos. En este mismo estudio, expone que de acuerdo con los Censos Económicos del Inegi, el segmento de producción de tortilla alcanzó 28,460 millones de pesos (valor de la industria) y una generación de 214,728 empleos en el 2008. En estos segmentos encontramos a las grandes empresas productoras de harina y a todas las tortillerías que procesan dicho producto, así como a toda la industria relacionada que está a la par, como proveedores de empaques, venta de maquinaria y equipo, servicios de reparación y mantenimiento de maquinaria, producción de uniformes, transporte de carga, entre otros. En resumen, considerando la actividad ampliada, la contribución económica rebasa 110,000 millones de pesos, lo cual permite visualizar el potencial que existe en esta red.

El día de mañana comentaremos sobre otras redes de valor y las oportunidades de negocio que ofrecen en el noroeste de México.

*Artemio Vázquez Aguilar es especialista de la Subdirección Regional de Promoción de Negocios de FIRA en el Noroeste. La opinión aquí expresada es de los autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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