Como planta ornamental, el principal uso de la flor de cempasúchil en México es  para los adornos funerarios del Día de Muertos; sin embargo, desde la antigüedad y hasta la actualidad, se usa en la fabricación de pastas para sopas, fármacos, medicina tradicional, margarina, bebidas y alimentos para aves y pigmentación de carne y huevo

Puesto que el cultivo del cempasúchil es una actividad de temporada con bajo nivel tecnológico, ocasiona bajos rendimientos por hectárea y mediana rentabilidad, además de tener bajo nivel organizativo económico, lo que limita el acceso al financiamiento institucional.

Es por ello que el reto de la actividad es lograr su articulación, a fin de aprovechar al máximo las oportunidades del mercado en la época de Día de Muertos, e incursionar de manera empresarial a otros mercados, como el de alimentos y medicinas, lo que permitiría romper con la temporalidad de la producción.

Es por ello que FIRA, entidad de fomento originada en el Banco de México para apoyar y financiar el desarrollo del campo en el país, está desarrollando entre los productores de flor un esquema de financiamiento sustentable con la participación de productores, proveedores de insumos, empresas comercializadoras de flor y esquemas de capacitación a través de sus Centros de Desarrollo Tecnológico.

En ese sentido, FIRA estructura esquemas de negocio que incluyen apoyos tecnológicos para el desarrollo de proveedores, acompañados de un esquema financiero que permite, por un lado, reducir la brecha tecnológica entre lo que pide el consumidor y lo que ofrece el productor, articulando además la red entre productores, industria y centros de comercialización de la flor, y al mismo tiempo promueve el esquema de financiamiento con la industria proveedora de agroinsumos y las organizaciones de productores para vincularlos con intermediarios financieros que atiendan sus necesidades de crédito.

A su vez, FIRA incentiva a los intermediarios financieros, por medio de instrumentos como la garantía para la mediana empresa del sector rural y agroalimentario, misma que FIRA opera ya con los gobiernos estatales, incluyendo al Gobierno de la Ciudad de México.

Este esquema permite mejorar la cultura financiera y tecnológica de los participantes de la red, y contar con líneas para capital de trabajo e inversión fija para infraestructura, además de enseñar a los productores a aprovechar al máximo las oportunidades del mercado, mejorando sus oportunidades de trabajo, rentabilidad y bienestar social, en un esquema sustentable que considera la administración de riesgos, de los intermediarios financieros, proveedores de insumos, industria, Gobierno de la Ciudad de México, organizaciones de productores y FIRA, fortaleciendo así la actividad y la continuidad del tradicional cultivo que es para los mexicanos un ícono de la cultura popular en estas fechas.

*Juan Manuel Jiménez Romo es especialista de FIRA en la residencia Estado de México. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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