El 13 de agosto del año pasado escribí aquí, desde Tijuana, Baja California, que en las elecciones de 2019, realizadas ayer en ese estado: “El PAN perderá el gobierno de Baja California después de controlarlo durante tres décadas, en vista de que el actual gobernante ha decepcionado a quienes creyeron y votaron por él hace cinco años. Tanto él como diversos funcionarios de su administración se han visto envueltos en diferentes escándalos que no se han convertido en problemas mayúsculos para ellos en vista del control que el gobernante ejerce sobre el poder judicial estatal. Basta con buscar ‘escándalos corrupción Kiko Vega’ a través de Google para encontrar 34,900 resultados que de alguna manera u otra se refieren a la corrupción de Vega y algunos de sus funcionarios, y la forma en que éste se ha enriquecido desde que llegó al cargo sin siquiera preocuparse de ocultar su inmensa fortuna”.

Tal como lo predije, la elección de gobernador de Baja California realizada ayer la ganó el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PVEM-Transformemos), Jaime Bonilla Valdez.

Y la verdad es que la hubiera ganado cualquier candidato morenista, gracias a la gran popularidad que mantiene el presidente Andrés Manuel López Obrador desde que asumió su cargo.

Los seis años del desastroso y corrupto gobierno de Francisco Vega, Kiko, inmunizaron a los bajacalifornianos contra otro Vega, en este caso Óscar Vega Marín, quien fue el candidato que la cúpula panista decidió lanzar contra Bonilla.

Si el presidente nacional del PAN, Marko Cortés, y sus más cercanos colaboradores tuvieran la más mínima sensibilidad política, se hubieran dado cuenta de que un candidato apellidado Vega, por más bueno que fuera, no tenía la más mínima oportunidad de triunfar.

Bonilla asumirá la gubernatura el 1 de noviembre entrante, y desde luego que el siguiente fiscal general del estado deberá investigar cada una de las acusaciones que durante años se han formulado contra Kiko Vega, sus familiares y más cercanos colaboradores.

Ayer también hubo elección de gobernador en Puebla y tampoco hubo sorpresas.

Miguel Barbosa, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PVEM), ganó la gubernatura que perdió en la elección del 1 de julio pasado por quién sabe qué razones que jamás serán explicadas satisfactoriamente.

Recordemos que esa elección la ganó la panista Martha Erika Alonso, quien murió en un helicopterazo el 24 de diciembre del 2018, junto con su esposo, el exgobernador y senador Rafael Moreno Valle.

Lo curioso es que en aquella elección ganó la mayoría de los candidatos de Juntos Haremos Historia. El Congreso local, la mayoría de las diputaciones federales, dos de las tres senadurías y las presidencias municipales más importantes del estado quedaron en manos de morenistas o de sus aliados.

Sólo un morenista perdió: Barbosa.

La vida da vueltas y ahora será Barbosa quien rendirá protesta el 1 de agosto, y durará en el cargo hasta el 13 de diciembre del 2024, fecha en que le tocaba concluir su sexenio a Martha Erika.

Ayer no hubo sorpresas en Baja California ni en Puebla. Es increíble que algunos panistas distinguidos trataran de hacernos creer que las habría.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.