Los negocios agropecuarios familiares tienen el potencial de ser un mecanismo que mejore las condiciones de vida y las oportunidades, especialmente de los menos favorecidos. Describiré las condiciones actuales de los negocios agropecuarios de los hogares mexicanos. En la siguiente entrega, explicaré la manera en la que FIRA, puede impulsar el desarrollo de estos negocios y, por ende, el de dichos hogares

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016, en México, 11% de los hogares mexicanos, 3.8 millones, tienen en su vivienda negocios agropecuarios.

La mitad de estos hogares cuentan con al menos un miembro que pertenece a algún grupo indígena, además 62% de estos hogares con negocios agropecuarios se encuentran en los tres deciles más bajos de ingreso.

Para el total de hogares con negocios agropecuarios, en promedio, una quinta parte de sus ingresos provienen de dichos negocios agropecuarios. De estos hogares, 60% se concentra en Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero y Michoacán. Entonces, dada la vulnerabilidad de los hogares con negocios agropecuarios, es fundamental fortalecer y potencializar estos negocios.

El total de negocios agropecuarios en hogares es de 5.5 millones (un hogar puede tener más de un negocio), 55% son agrícolas y 42% son pecuarios, el resto se dedican a actividades de pesca, caza y forestal.

En estos negocios participan 4.7 millones de trabajadores (9% de la Población Económicamente Activa de México), de los cuales 21% son mujeres. Seis de cada 10 de estos negocios reportan ingresos por ventas y 22% de ellos obtienen más de un salario mínimo por las mismas. De estos últimos, cerca de 60% (más de 400,000 negocios) tienen un coeficiente de ventas sobre gastos del negocio igual o mayor a dos, signo de una rentabilidad adecuada. Esto indica que el negocio agropecuario  en hogares es rentable.

Respecto al uso de servicios financieros, 15% de los negocios que tienen un coeficiente de ventas sobre gastos del negocio igual o mayor a dos cuentan con una tarjeta de crédito. Ya están en alguna manera vinculados al sector formal bancario. Esto podría representar una oportunidad para acceder a, por ejemplo, un microcrédito productivo.

Se presentó la situación de los hogares con negocios agropecuarios. Se mostró que la mayoría de los hogares que tienen estos negocios son vulnerables. Sin embargo, a la vez, dichos negocios pueden ser una oportunidad, si son fortalecidos, para mejorar la situación de dichos hogares.

En la siguiente nota, expondré herramientas con las que cuenta FIRA para atender a pequeños empresarios del sector primario.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de Evaluación de Programas en FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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