La semana pasada, el presidente de EU anunció que a partir del primer minuto del viernes 1 de junio, se le impondría un arancel de 25% a las importaciones del acero y de 10% a las importaciones del aluminio provenientes de México, Canadá y la Unión Europea. No resultó nuevo, puesto que era una probabilidad que ya se había mencionado desde la primera vez, (el 8 de Marzo del 2018), cuando el presidente estadounidense anunció la imposición de estos aranceles a otros países con el argumento de que las importaciones de este tipo amenazaban la seguridad nacional de su país

Derivado de lo anterior, no era más que cuestión de tiempo antes de que levantara la exención a México y Canadá si no se tenía un resultado favorable y adecuado en las discusiones en torno a esto, así como en el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que coincidió en tiempos.

Desde nuestra perspectiva, la imposición de estos aranceles a México y Canadá, además de representar una estrategia de presión para ambos países a falta de acuerdos en el TLCAN, podría dar como resultado afectaciones colaterales, más allá del beneficio buscado de fortalecer dichas industrias en Estados Unidos (EU).

Entre las afectaciones inmediatas, podríamos ver algunas dificultades para los consumidores de acero de dicho país, basadas en el hecho de que actualmente EU es el mayor importador de acero y, al momento, no se da abasto para ser autosuficiente en su oferta de dichos materiales, por lo que tendrá que adquirir el faltante a un precio más caro, impactando de esta forma los precios de los productos y, en consecuencia, al consumidor final.

El principal país productor de acero en el mundo es China, con una participación de 49% del total de la producción mundial; le siguen la Unión Europea, con 10%; Japón e India, con 6%, respectivamente, y posteriormente EU, con 5% del volumen total producido en un año. Sin embargo, EU es el mayor importador del mundo y al cierre del 2017 el volumen importado por dicho país aumentó 15 por ciento.

Ese nivel se ha mantenido constante en los últimos años, exceptuando la crisis del 2008, momento en que se dio una baja importante en las importaciones de EU; sin embargo, de ese año al cierre del 2017, se ha registrado un incremento de 134%, regresando así a los niveles precrisis y representando 1.2% del total de los productos importados a EU en el 2017.

Del total de volumen de importación del año pasado, 77% proviene de 10 países donde Canadá es el principal exportador a EU, seguido por Brasil, Corea del Sur, México y Rusia, país que durante el 2017 fue el que mayor incremento de exportación en volumen tuvo hacia EU. México exportó 2,500 millones de dólares en aluminio y 300 millones de dólares en acero, mientras que Canadá 5,100 millones de dólares en aluminio y 6,900 millones de dólares en acero, por lo que los aranceles tienen un mayor impacto para el mercado estadounidense.

No obstante, en respuesta, tanto Canadá, como la Unión Europea y México acudieron a la Organización Mundial del Comercio, para iniciar procesos de solución de controversias, mientras que respondieron con medidas similares imponiendo aranceles a diversos productos provenientes de EU.

En cuanto a los mercados financieros, el día del anuncio, el tipo de cambio interbancario MXN/USD llegó a tocar 20 pesos por dólar, cerrando poco por debajo de este nivel, y superándolo a principios de esta semana. Los precios de las acciones de las principales empresas productores de acero de EU subieron en promedio 5% la semana pasada, mientras que las acciones de las empresas del sector dentro de la BMV se mantuvieron sin cambios importantes.

Si bien existe la posibilidad de que la imposición de estas tarifas por parte de EU idealmente incrementaría los empleos y la competitividad de esas industrias en dicho país, creemos que, hacia adelante, el consumidor estadounidense saldrá afectado e inclusive algunos empleos de industrias complementarias y alternas podrían perderse, por lo que los tonos y las medidas de esta naturaleza podrían relajarse, al tiempo que no prevemos una escalada rápida de este tipo de conflictos y mientras mantenemos nuestra perspectiva de que se logrará alcanzar acuerdos comerciales que beneficien en nuestro caso tanto a México como a EU.

Hacia adelante, continuaremos monitoreando las posturas y negociaciones pendientes con el fin de contar con elementos suficientes para dimensionar el impacto de las decisiones comerciales que EU tome tanto en ese país como en la economía global en general.

*Juan F. Rich Rena es director ejecutivo de Análisis de Interacciones Casa de Bolsa.