El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático estima que lograr reducir las emisiones de gases invernadero, según los compromisos establecidos al 2030, tendría un costo aproximado de 136 millones de dólares, por lo que es urgente asegurar el crecimiento e idear nuevas áreas de inversión necesarias para transformar, adaptar y movernos al paradigma de la sostenibilidad

Actualmente, las empresas se encuentran desarrollando nuevas estrategias para hacer más sostenibles sus productos y servicios. Las ventajas de los negocios sostenibles son tangibles, ya que pueden impulsar la innovación de sus productos o servicios, fortalecer su cadena de valor, mejorar su competitividad y descubrir nuevas fuentes de rentabilidad, beneficiando de este modo su reputación corporativa y sus ventas.

Por otro lado, datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura exponen que, para el 2050, se debe aumentar 70% la producción de alimentos, para lograr cubrir la demanda alimentaria global; México, como decimosegundo productor de alimentos, tendrá el desafío de aumentar su rendimiento agroalimentario, ante esto se ha puesto un destacado interés para incluir a los Millennials a las actividades del campo.

Particularmente, la agroindustria mexicana se encuentra en un momento de grandes desafíos, tales como: uso eficiente de agua y energía, reducir emisiones, aumentar la producción, erradicar plagas y malezas agresivas, a la vez que se reduce el uso de agroquímicos.

Pero uno de los más grandes es entender, atraer y potenciar a esta generación de jóvenes a que encuentren en la agricultura una vocación y una forma de vida, debe ser una preocupación fundamental para la seguridad alimentaria, pues el sector agroindustrial es, quizá, uno de los sectores donde los Millennials nos hemos involucrado menos.

Como se mencionó en la primera parte de este artículo, los Millennials somos conocidos como la generación de la innovación y la tecnología, que son precisamente dos de los campos que albergan nuevas oportunidades de inversión en la agroindustria, convirtiéndolo en un sector de crecimiento por el reto que implica producir más con menos recursos, hacerlo de manera sostenible y agregando valor agregado a los productos.

Ejemplos en el sector, a nivel internacional, hay muchos, tales como: gestión de riego, mecanización, uso de drones, agricultura de precisión, agricultura climáticamente inteligente, eficiencia energética, gestión del agua, mercados de carbono, energía limpia, entre otros.

Para finalizar, los Millennials hemos revolucionado la manera de comunicarnos, innovamos formas de viajar y de intercambiar productos, hemos logrado comprar todo lo que necesitamos con un simple clic, hemos llenado los almacenes de las tiendas de productos con etiquetas como orgánico, libre de crueldad animal, sostenible y socialmente justo. Es momento de involucrarnos en la modernización de nuestro campo, de innovar los procesos industriales, de plantear nuevos modelos de producción y liderar un nuevo enfoque de sostenibilidad en la agroindustria.

*Ivonne Odette Serrano Ríos es especialista de la Subdirección Técnica y de Redes de Valor. La opinión aquí expresada es de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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