El modelo de desarrollo económico adoptado por México y Brasil hasta el final de la década de los 80 fue más o menos el mismo y se guiaba por un proteccionismo que se proponía el desarrollo de una plataforma industrial nacional y la creación de un mercado interno.

La decisión de México al final de los 80 fue reconocer que el modelo había dado de sí y era necesario cambiarlo para adoptar uno que lo abriera al mundo y a la competencia internacional.

La nueva propuesta toma forma con la entrada en vigor del TLC con Estados Unidos en 1994.

Los dos países, a partir de ese momento, siguen caminos distintos y, en alguna medida, antagónicos.

La economía brasileña continúa con el modelo proteccionista que busca crecer a partir del mercado interno y la mexicana se abre e impulsa el crecimiento a partir de las exportaciones.

El cambio mexicano provocó elogios internacionales y el país se puso de moda.

El PIB creció y México se convirtió pronto en el segundo socio comercial de Estados Unidos.

En esos años, el PIB de Brasil, más grande y poblado que México, era menor que el mexicano y no aparecía en los grandes titulares de la prensa.

Los últimos 10 años las cosas han sido distintas y el crecimiento del PIB de Brasil, en el marco del modelo proteccionista, superó al de México y se puso de moda en el mundo. Son los años del segundo periodo del Presidente Cardoso y los dos del Presidente Lula.

La situación empieza a cambiar en el 2011-2012, cuando los resultados de la economía mexicana resultan mejores que los brasileños. Las proyecciones para los próximos años indican que así seguirá. Hay analistas que incluso ven la posibilidad de una crisis de la economía brasileña.

El modelo de Brasil, como fue el mexicano, privilegia a los productores sobre los consumidores. Los primeros, con mercado cautivo y sin competencia, pueden, de hecho lo hacen, ofrecer productos más caros, de menor calidad y con menos posibilidades de elección que en los mercados abiertos y competidos. Ahora, por ejemplo, tendrán menos opciones de elegir modelos de carros.

Ahora Brasil, frente al bajo crecimiento del PIB en el 2011 y el pronóstico de que así será éste y el próximo año, ha reaccionado no elevando la productividad, para ser más competitivo, sino protegiendo la industria local, como por años lo hizo México.

La apertura de México, el país con más acuerdos comerciales en el mundo, obligó a los productores nacionales a elevar sus niveles de competitividad y esto, a su vez, provocó la expansión de una infraestructura y planta productiva que ahora, en su conjunto, es más exitosa que la brasileña.

El PIB de Brasil es superior al de México, siempre debió haber sido así por su extensión territorial y el número de su población, pero en el per cápita es inferior al de México y lo mismo sucede con prácticamente todos los indicadores sociales. Los de México siguen siendo bajos y no es consuelo sean superiores a los de Brasil.

Twitter: @RubenAguilar