Tenemos ya la información para todo el año pasado de diversas variables permiten dimensionar la crisis que experimentó la economía. Como sabemos, el PIB se desplomó 8.5%, la mayor caída desde 1932, ligando con ello dos años consecutivos de contracción; con ello, el PIB por habitante ha caído en este bienio casi 13 por ciento. También sabemos que como consecuencia del desplome, el número de trabajadores formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se contrajo en 647,000 individuos, que la población en extrema pobreza aumentó en casi 10 millones de personas y que el 41% de los hogares (que representan 53 millones de mexicanos) no pueden adquirir con su ingreso laboral la canasta básica. La recesión, sin duda, afectó relativamente más a los más pobres.

También ya tenemos la información del comportamiento de tres de los componentes de la demanda agregada para todo el año pasado. Primero, de acuerdo con la Balanza de Pagos publicada por el Banco de México, los ingresos registrados en la cuenta corriente, es decir las exportaciones de bienes y servicios cayeron en 10.9%, reflejo de la recesión que también afectó al resto del mundo (sin considerar las remesas la reducción fue de 12.6%). Por otra parte, el INEGI informó que el consumo privado interno se redujo en 11%, destacando la caída en la adquisición de bienes de consumo duradero (15% de bienes de origen nacional y 27% de origen externo), situándose en diciembre del año pasado en un nivel similar al de abril de 2016.

Finalmente, el INEGI también informó que durante 2020 la Inversión Fija Bruta experimentó una reducción de 18.2% (la mayor caída desde la crisis de 1995), con lo cual se ligan dos años consecutivos en los que se contrae la acumulación de capital en la economía (teniendo en diciembre un valor similar al de noviembre de 2009. En el renglón de inversión, vale la pena destacar que el flujo de Inversión Extranjera Directa que recibió México se contrajo durante el año pasado en 14.7%, pero considerando únicamente nuevas inversiones más reinversiones la caída fue de 27.8 por ciento.

El 2020 fue sin duda un pésimo año para la economía de México y los mexicanos, considerando además el enorme costo en vidas humanas perdidas a causa de la pandemia. ¿Qué hay para este? El Banco de México estima, en su escenario central, que la economía crecerá 4.8% mientras que la mediana de crecimiento estimada por los analistas consultados por Citibanamex lo sitúa en 4% y aquellos consultados por el Banco de México lo estiman en 3.7% (para reafirmar lo dicho: se inventó la economía para que podamos considerar a la astrología como una ciencia exacta).

Pero más allá de la cifra que indica más un rebote después de la profunda caída que crecimiento, el punto central es que el gobierno sigue empecinado para evitar que la economía entre en un sendero de rápida recuperación seguida de un alto y sostenido crecimiento de la economía. Al parecer la única apuesta es que la economía estadounidense jale a la mexicana a través de las exportaciones siendo ésta la única fuente de expansión (también se apuesta a que las remesas sigan aumentado para presumirlas como un logro del gobierno). Es un hecho de que las decisiones y acciones tomadas por el presidente a lo largo de un poco más de dos años, desde la irracional cancelación del aeropuerto hasta la inconstitucional reforma a la Ley de la Industria Eléctrica siguen desincentivando la inversión privada al continuar minando el Estado de derecho.

Si hay algo cierto es que sin un sólido Estado de derecho la economía no crecerá y que los más afectados siempre serán los más pobres.

ikatz@eleconomista.com.mx

Isaac Katz

Economista y profesor

Punto de vista

Caballero de la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa. Medalla al Mérito Profesional, Ex-ITAM.

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