Ayer señalábamos la relevancia de la inclusión social y económica de los jóvenes que viven en localidades rurales. Se puntualizó que desempeñan actividades agropecuarias y rurales y tienen amplio potencial para impulsar el desarrollo de sus comunidades, aunque existen limitantes de su participación: la pobreza, la carencia o insuficiencia en el acceso a educación, falta de empleo y activos para la producción, entre otros

Según el documento “Perspectivas económicas de América Latina 2017”, dos condiciones para lograr la inserción social y laboral de los jóvenes son proporcionarles más y mejores competencias, así como mayores posibilidades de emprendimiento.

Invertir en el desarrollo de competencias de los jóvenes es esencial para poner en funcionamiento fuentes endógenas de crecimiento.

Y esto debe acompañarse de una mayor demanda de sus competencias y de actividades de emprendimiento que incrementen la productividad y la equidad.

Para que el emprendimiento tenga esa condición requiere un apoyo multidimensional que incluya instrumentos de financiamiento más adaptados a las necesidades de los jóvenes, con requisitos más flexibles en materia de historial crediticio, garantías y riesgos.

Las instituciones financieras públicas pueden desempeñar un papel importante en este sentido.

Las alternativas para obtener servicios financieros que permitan atender los proyectos productivos de los jóvenes están disponibles a través de instituciones de la banca de desarrollo orientadas a la población del medio rural en localidades de hasta 50,000 habitantes en donde se pueden obtener apoyos de capacitación, asesoría y consultoría para consolidar capacidades organizativas, técnicas, financieras y empresariales que les permitan estructurar e implementar proyectos de diferente índole.

Por ejemplo: proyectos productivos, de transformación, comercialización, servicios y proyectos que benefician el medio ambiente, entre otros.

Asimismo, los jóvenes que realicen actividades productivas y económicas pueden acceder a servicios de garantías de crédito y financiamientos, así como a apoyos para reducir el costo de estos últimos.

El mandato de estas instituciones de la banca de desarrollo es el de impulsar la consolidación de capacidades y competencias de los estudiantes de carreras vinculadas al sector rural mediante apoyos para que realicen estancias de capacitación y asistan a eventos que tengan esta finalidad.

La participación de los jóvenes es relevante para el desarrollo incluyente de una sociedad y su economía.

El reconocimiento de esta realidad y del potencial de los jóvenes por parte de las instituciones y la sociedad, junto con el trabajo y constancia de los jóvenes, propician que cada vez haya más oportunidades que atiendan las necesidades y las expectativas de este grupo de la población.

*Xóchitl Gil Camacho. Especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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