México ocupa la posición decimocuarta a nivel mundial en la exportación de productos agroalimentarios y es líder de los mercados internacionales en productos como el aguacate, el limón, el jitomate, el pepino, el chile, el tequila, la cerveza y chocolate (Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera, 2014)

De acuerdo con el Banco de México y el Inegi, en el 2014, las ventas de este sector alcanzaron los 25,590 millones de dólares, lo que representa 6.4% del valor total de las exportaciones nacionales y establece un crecimiento medio anual de 9% en el período 2005-2014.

El posicionamiento de los productos mexicanos en los mercados externos se relaciona con aspectos como la política de apertura comercial prevaleciente, las condiciones naturales, el trabajo de la población y la logística de exportación; esta última, fundamental en la preservación de la calidad del producto, definida en los procesos de producción y transformación, así como en su entrega oportuna en los mercados meta y en su contribución a la conformación de un precio final que resulte atractivo ante los consumidores internacionales.

La logística de exportación de un bien se refiere al proceso que tiene lugar en su trasladado, desde el sitio de producción y/o transformación hasta el consumidor final. De manera general, implica las siguientes actividades tanto en el país de origen como en el de arribo: presentación del producto, traslado, almacenamiento, seguimiento de la carga y los trámites aduaneros.

Esto significa que, si bien la logística de un producto es responsabilidad del vendedor y del comprador, de acuerdo con los términos de su negociación, también se ve influenciada por la participación de actores privados en la prestación de servicios y por el Estado como provisor de infraestructura física y ente regulador del comercio exterior. De esta forma, el Índice de Desempeño Logístico (IDL) del Banco Mundial integra aspectos como: eficiencia del proceso en el despacho de aduana, calidad de la infraestructura relacionada con el comercio y transporte, facilidad de acordar embarques a precios competitivos, etcétera.

El índice referido asignó en el 2014 la calificación de 2.8 (escala 1-5) al conjunto de países de América Latina, lo que denota un desarrollo logístico moderado, pues de acuerdo con la FAO (2012), más de la mitad de las frutas producidas en la región se pierde o desperdicia antes de llegar a su destino final. Por su parte, México obtuvo una puntuación de 3.1, colocándose en la posición número 50 a nivel global y la tres de la región latinoamericana únicamente superado por Chile y Panamá , por lo que el país cuenta con un desempeño logístico relativamente bueno en la región, lo que apoya las condiciones de crecimiento en sus exportaciones agroalimentarias.

En la siguiente edición revisaremos la importancia que tiene para los vendedores y compradores el conocer las áreas de logística de exportación de los productos agroalimentarios, que aunado al desarrollo logístico nacional permite la concreción exitosa de las exportaciones.

*Xóchitl Gil Camacho, especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]