México es el primer exportador de limón persa en el mundo, con un envío anual de alrededor de 450,000 toneladas a 20 países. Esta cantidad representa 45% de la producción nacional y en el 2014 significó ingresos por 327.6 millones de dólares (SIAVI 4, SE).

El limón persa comenzó a producirse en el territorio nacional desde hace aproximadamente tres décadas, y aun cuando el limón mexicano había sido el de producción y uso generalizados, las características de tamaño más grande, ausencia de semillas y sabor menos agrio del persa le han otorgado la aceptación del mercado interno y el aprecio del externo, principalmente para consumirlo en fresco como aderezo de los alimentos o como ingrediente de bebidas.

Los productores mexicanos tienen posibilidad de proveer el mercado interno y externo porque el territorio nacional cuenta con condiciones favorables para su producción. Así, de acuerdo con el Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), en el 2013 este fruto alcanzó una superficie de 82,900 hectáreas y un volumen de 1.006 millones de toneladas, cantidades que representan crecimientos de 149 y 165%, respectivamente, con relación a las del 2000.

Esta información denota que en la actualidad la producción de limón persa se ubica en el mismo nivel que la del limón mexicano, pues en el 2013 lo superó en superficie plantada con 1,700 hectáreas y obtuvo un volumen menor por solo 844 toneladas, debido principalmente a que el persa tuvo mayor siniestralidad, ya que presenta un rendimiento superior al del mexicano en 1 tonelada por hectárea (de 14.1 ton/ha para el primero y 13.3 para el segundo, SIAP 2013).

La producción de limón persa en México se concentra en los estados de Veracruz, Oaxaca y Tabasco, quienes aportan, en orden, 61.5, 11.5 y 8.5% del total nacional; asimismo, Yucatán contribuye con 5.4%, Jalisco con 5.2% y Puebla con 2.6 por ciento. Sin embargo, las plantaciones de este cítrico se encuentran en 21 estados de la República, ubicados desde la península de Baja California hasta la de Yucatán, y se lleva a cabo en tres cuartas partes con el sistema de producción de temporal, lo cual constituye una ventaja comparativa que se complementa con un manejo constante para que las plantaciones sean sanas, los frutos de calidad y cumplan con las normas internacionales; y que de este modo los productores puedan aprovechar la oportunidad que significa el crecimiento del mercado interno y externo de este producto.

El día de mañana continuaré comentando sobre esta importante red de valor citrícola.

Xóchitl Gil Camacho, especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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