Las condiciones de comercialización actuales están enfocándose en cadenas cortas que reducen costos y promueven la venta directa entre los productores agropecuarios y el consumidor final

Sin embargo, proveer de alimentos a la población requiere de diferentes mecanismos dependiendo de la cadena productiva y la escala de distribución, mismas que han de buscar su eficiencia para generar beneficios económicos y atender la demanda con calidad y oportunidad.

Bajo la conceptualización de cadenas cortas se promueven nuevos mercados y formas de organización, tales como comercio justo, productos sustentables y de temporada, ventas locales en ferias o mercados alternativos de productos orgánicos o agroecológicos, repartos a domicilio e incluso ventas por Internet o por convenio con organizaciones públicas o privadas.

Sin embargo, la perecibilidad de un producto determina también que los agricultores busquen nuevas tecnologías de producción y logística de comercialización eficientes para hacer llegar su producto en el menor tiempo posible, al mayor número de personas y con el menor número de intermediarios. La presentación o procesamiento del producto primario también es determinante, ya que el empaque y conservación del producto fresco es condición para acceder a mercados internacionales.

En sus actividades de financiamiento al sector agropecuario y rural, FIRA, conjunto de fideicomisos originados en el Banco de México para fomentar el desarrollo el sector agroalimentario y el medio rural, identifica los requerimientos de las redes de valor para diseñar el paquete tecnológico adecuado para que los productores estén en posibilidades de cumplir con las demandas del mercado objetivo. Además, fomenta la inversión en infraestructura para hacer más eficiente su actividad, en cuanto a transporte, maquinaria, equipamiento de empaque y selección.

La correcta interacción entre empresas y productores se impulsa bajo lo que se denomina estrategia de desarrollo de proveedores, que asegura la proveeduría del producto primario con la calidad requerida para evitar mermas o rechazos. En estos esquemas, los acuerdos previos con las empresas de servicios son relevantes para entregar el producto incluso a las unidades de distribución de comercializadoras internacionales, reduciendo intermediarios, acortando tiempo y fortaleciendo las relaciones de negocios a largo plazo.

De esta manera y como respuesta a la demanda de alimentos de la población, las cadenas de suministro se construyen procurando buenos lazos de comunicación y alto compromiso en el intercambio entre productores y comercializadores, para propiciar el cumplimiento de estándares de producción y volumen suficiente para atender la demanda, tanto nacional como internacional.

*Angélica Fermoso Gómez  es especialista en la Subdirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión aquí expresada es opinión de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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