Desde hace mucho tiempo se ha asociado la salud financiera de las personas y las familias con cantidades de dinero disponibles para gastar. La mayoría de las personas pretende ser “financieramente saludable” al incrementar el patrimonio, ya sea a través de la adquisición de un inmueble, alguna obra de arte o simplemente al aumentar el saldo de la cuenta de ahorro o inversiones. Y no es que esa aspiración esté mal, al contrario; no cabe ni la menor duda de que la mayoría de las personas trabajan para ganar dinero, tener comodidades y tratar, en la medida de lo posible, de contar con una reserva económica, ya sea para emergencias, vacaciones o el retiro.

Desafortunadamente muchas veces el estado de salud de uno mismo puede pasar desapercibido y, sólo cuando la enfermedad se hace presente en la vida de algún ser querido, un amigo cercano o un compañero de trabajo y la enfermedad tiene como consecuencia un desenlace fatal, se reflexiona sobre ello. Padecimientos crónicos, enfermedades como cáncer y diversos problemas de salud que son totalmente imprevistos no tienen que ver con la edad ni con el dinero.

¿De qué sirve la salud financiera si no hay salud física para disfrutarla? ¿De qué sirve ir por la vida con una cuenta de ahorro abultada si no se tiene un cuerpo con energía para hacer realidad lo que se sueña? Cuestionarse de esta manera es considerar que la evaluación de la salud financiera también tiene que ver con la salud física y ésta a su vez con una cultura de prevención.

La atención médica preventiva es mucho más barata que la correctiva, ya que en muchas ocasiones esta última está directamente asociada con la atención hospitalaria. Ciertamente, existe un sinfín de historias y casos en los que muchas personas han tenido que prescindir de sus bienes para recuperar una condición saludable y a veces, por desgracia, ni así se consigue.

Sin embargo, cuando se cuenta con un trabajo, se tiene salud financiera y también física, es importante tener presente que una de las prioridades que se deben de tomar en cuenta es establecer un plan de salud o varios. El ahorro y los seguros son, sin duda, los grandes aliados para contener situaciones adversas y afortunadamente hoy por hoy, están al alcance de todos.

Anteponer un plan de salud por otras cosas como un viaje de placer, estar a la última moda o tener aquel gadget que acaba de salir al mercado significa dar un pequeño paso para pensar de manera responsable en uno mismo y en la familia. Actualmente, el sistema financiero ofrece un universo de alternativas de ahorro y previsión como las inversiones, y algunos de estos productos incluso están al alcance de un clic. Nunca es tarde para decidir, hoy puede ser el momento para hacerlo y vivir plenamente teniendo una verdadera salud financiera cuidando al mismo tiempo el activo más preciado que se tiene, la salud física.

*El autor es ED Corporate & Institutional Sales and Asset Management en BBVA.

mauricio.rubio@bbva.com