De los 6 proyectos de vacunas anti Covid que se desarrollan en México, hay uno que poco se conoce pero desde hace 13 meses empezó y es la iniciativa nacional más avanzada.

La impulsan un grupo de biotecnólogos mexicanos egresados de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) con posgrados en universidades de países desarrollados y con historial en áreas de biotecnología de empresas mexicanas.

Ellos tocaron muchas puertas pidiendo apoyo para el proyecto sin fines de lucro, pero se cansaron y este año decidieron tomar la vía privada con oportunidad de rentabilidad. Entonces conformaron el Instituto Gould-Stephano (IGS). Su fundador José Manuel Aguilera Yáñez es experto en biología molecular, ingeniería genética e inmunología aplicada (vinculado al TecSalud); le acompañan Julio Valencia -el CEO-, Alejandro Carballo Amador -el de seguridad informática- y Mayra Pérez -la experta en regulación.

Ellos desde un inicio buscaron a Conacyt pero les dijo que no apoyaría proyectos de vacunas para Covid. Hoy se sabe que eso no fue cierto pues su directora María Elena Álvarez-Buylla recién admitió que desde marzo de 2020 aportaron a Avimex 15 millones de pesos para la llamada vacuna Patria.

Los de IGS el único apoyo que recibieron fue por 3 millones de pesos de parte de la Cancillería y concursaron sin conseguirlo por el financiamiento de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), pero fueron los únicos que llegaron al segundo nivel. De hecho, ningún proyecto mexicano obtuvo apoyo de CEPI porque ésta pedía capacidad de infraestructura para producir 100 millones de dosis, algo que ninguno tenía.

El proyecto de inmunización de IGS se basa en una nueva tecnología, una plataforma que utiliza nanoplásmidos de ADN para codificar la proteína; tiene la ventaja de ser adaptable a las variantes y no requiere cadena fría, aunado a su capacidad de producción masiva de bajo costo. Por la búsqueda de recursos el proceso se retrasó y empezaron fase I con pruebas en animales en diciembre; para pasar a la fase II y III requieren apoyos financieros.

Los jóvenes de IGS vienen viviendo en carne propia esa alta barrera de arranque para quienes se atreven a impulsar aquí un desarrollo innovador nacional de alto alcance.

Cuando este equipo de biotecnólogos iniciaron su proyecto, previeron que México sufriría la historia de carencia y acaparamiento de vacunas y medicamentos como sucedió con la epidemia AH1N1, y eso por la falta de un ecosistema de desarrollo biotecnológico propio en México.

Pues estos emprendedores están convencidos de que construirán el primero: 'Si no lo hacemos nosotros nadie vendrá a rescatarnos', como dice el artículo en Nature “Científicos latinoamericanos se suman a la carrera de la vacuna contra el coronavirus,” que menciona a José Manuel.

“En México no nos creen que podamos hacer un tipo de proyecto como éste porque aquí no se tiene la referencia de casos de éxito; nosotros sabemos que sí se puede porque ya lo hemos vivido”, nos comenta Julio Valencia.

Y están muy dispuestos a conseguirlo. Pretenden sacar esa inmunización contra Covid, pero su plan va más allá de atender la emergencia Covid: implementar una plataforma tecnológica y de infraestructura para producir a gran escala, en el futuro responder rápido a futuras emergencias sanitarias con desarrollos propios y atender los padecimientos característicos de la población mexicana, no siempre coincidentes con los de países desarrollados.

Buscan inversionistas que aporten un total de 100 millones de dólares (mdd) en tres rondas. Suena mucho dinero, pero Julio Valencia recuerda que las vacunas pandémicas que están saliendo fueron respaldadas por gobiernos, sector privado y organismos con cientos y en algunos casos miles de millones de pesos.

Sobre el propofol de Ucrania

Tal parece que no sólo las farmacéuticas mexicanas están sufriendo la pasmosa lentitud de UNOPS. Ya estamos en la última semana de abril y el organismo multilaterial no ha emitido fallo a la licitación de la cual tiene a los postores esperando desde hace dos meses cuando entregaron sus ofertas. La ucraniana Farmak JSC lo dijo bien en su comunicado: “Originalmente, dicha decisión estaba programada para tener lugar en marzo de 2021 y comenzar a suministrar el producto en mayo, sin que ahora haya certeza a partir de la nueva fecha para la decisión de UNOPS”.

Esta empresa confía en que su opción de anestésico intravenoso Propofol (bajo ITB/2020/17938 “clave 010.000.0246.00”) tiene todo para ganar por su ventaja de tener edetato disódico dihidrato (EDTA). Y desde febrero está lista para entregar a México 1.3 millones de unidades como fue la oferta, pero tampoco pueden esperar demasiado dado que es producto prioritario por la pandemia y se lo están requiriendo en otros mercados. Se entiende que para los directivos ucranianos la larga espera está resultando demasiado costosa. Es muy riesgoso para México que UNOPS se la esté tomando con demasiada calma pues mientras sigan pasando las semanas sin emitir su fallo, el país está perdiendo la opción de postores fuertes que al final podrían ya no tener producto para cubrir la demanda del sector público de México. Es decir, a más tiempo de tardanza, más riesgo de que la proporción de ofertas desiertas sea mayor de lo previsto.

Desorden por desabasto contagia a farmacias privadas

Y aparte de la lentitud de UNOPS, hay cada vez hay más indicios de que el desorden por la falta de planeación de compras en el sistema público de salud se extiende a las farmacias privadas.

Ello, nos explican directivos del sector, obedece a que ante la carencia de medicamentos en las instituciones públicas, la demanda se ha trasladado al sector privado, y éste no cuenta con suficientes inventarios de modo que no se está dando abasto.

Como parte de todo esto se suman las compras de quienes se están previniendo ante los esperados retrasos en el reparto de la compra UNOPS para el segundo semestre, y adicionalmente la carencia de materia prima motivada por la pandemia.

@maribelrcoronel

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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