El 99% de los comisionistas de gas LP en la Zona Metropolitana del Valle de México, de acuerdo con la propia industria, operan de forma irregular. Son más de 3,900 personas físicas y morales que, sin tener el permiso para hacerlo, llevan un producto vital pero volátil a cientos de miles de hogares mexicanos en pipas y cilindros. Aún en el caso de los cilindros, más portátiles, no se trata de paquetitos de unos pocos gramos, sino de recipientes grandes y pesados; 20 kilos es la medida estándar. No es difícil encontrarlos. 

Con todos los reflectores puestos sobre el tema, es difícil imaginar una mejor oportunidad para la secretaria de energía, Rocío Nahle. Desde el día uno, meter orden a los mercados ha sido su obsesión discursiva. Es cierto que lleva varios fracasos en los tribunales que, hasta ahora, han determinado que sus políticas de ‘orden’ -- como los decretos de ‘confiabilidad’ (electricidad) y restricciones a importación (hidrocarburos) -- en realidad son buscapiés contra la competencia, el medio ambiente y los derechos de privados. Pero, justo por eso, esta tiene que ser la suya. Si cumple con su obligación de regularizar a la industria con todas las de la ley, ¿qué tribunal la detendría? ¿Cuál de los comisionistas irregulares se ampararía, si no tiene ni permiso?

Ni siquiera la Cofece, su contrapeso más incisivo, se opondría. Esta es una industria a la que la Cofece ha investigado desde hace tiempo por prácticas sospechosas en distintos eslabones de la cadena de valor, sin mucho éxito hasta el momento. Si la secretaria Nahle resuelve, aunque sea una parte del problema, quizás hasta con los añorados aplausos de alto nivel termina. 

Tampoco suena a que los temidos medios de comunicación se atreverían a criticarla. Además de sus predisposiciones contra los ‘gaseleperos’ en general, ni el más anti-4T de los comentaristas podría ponerse del lado de redes de distribución que operan por fuera de la regulación. Si todo está bien justificado, quizás le perdonarían hasta desabastos focalizados que se resarzan rápidamente por el Estado; es una extraordinaria oportunidad, por cierto, para el branding del gas del bienestar.

Pensando más amplio, aquí la secretaria también puede lucirse trabajando de forma coordinada con miembros del gabinete que no sean Bartlett. Y ahora sí darle un golpe contundente al huachicol. Aparentemente, muchos de los comisionistas no sólo venden gas irregularmente, sino que venden gas irregular: el crecientemente famoso huachigas. En los próximos días, podría haber operativos focalizados, con distintas fuerzas del orden, que no sólo entreguen resultados y logren minimizar abusos en precios, sino que le inyecten variedad a las fotos y videos de redes sociales, más allá de Dos Bocas.

No es que haya que descartar regular el precio, como se está intentando. Pero es una variable compleja y delicada. Regularlo a rajatabla, sin mucho estudio ni preparación, abre la puerta a errores que eran evitables: poner precios máximos más altos que los que ya había en algunas regiones o generar condiciones de mercado donde de plano la demanda se vuelva insuministrable. También genera preguntas difíciles de contestar: ¿Cómo, exactamente, se planea exigirle a un comisionista que no cumple con la ley que cumpla con la regulación de precio máximo?

Para dar resultados con el plan actual, el reloj está corriendo. Si en días no se genera un profundo entendimiento del mercado, que evidentemente no hubo antes de imponer la medida de precios máximos, todo esto podría terminar en fracaso. Hasta la oportunidad de meter orden entre los comisionistas gaseleperos, francamente de oro para el orden y la rectoría energética, se habría dilapidado. No habrá muchas de estas en lo que resta del sexenio.

@pzarater

Pablo Zárate

Consultor

Más allá de Cantarell

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