En esta segunda entrega, se abordarán los aspectos que inciden en la revaloración de la ganadería. Las exportaciones de hembras jóvenes de res se han incrementado; en el 2008 se exportaron 89,800 vientres y para el 2014 más de 179,000 hembras salieron del hato nacional.

Aunque la volatilidad del precio de la carne de res se consideraba baja, menor a 10%, el costo de la materia prima para la producción de carne, que es el becerro destetado, ha sufrido un incremento sustancial, ya que pasó de un precio promedio en regiones productoras del sureste del país de 18 pesos por kilo en pie, en el 2010 a 56.50 pesos por kilo para diciembre del 2014. La productividad limitada de los hatos criadores reduce la disponibilidad de becerros para la producción de carne y genera presión al hato nacional, con lo que se busca llenar esos huecos en los corrales de engorda con hembras y así poder mantener la oferta nacional de carne.

Lo anterior repercute en un incremento en los precios para el consumidor. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, los cortes con mayor participación en el consumo son el bistec y el retazo de res, con 16% respectivamente. Éstos han tenido un incremento de 28 y 32% cada cual de diciembre del 2013 a diciembre del 2014, afectando principalmente la provisión de proteína de origen animal a la población comprendida en los deciles del uno al cuatro principalmente.

Si bien éstos y otros factores son los que mueven la producción nacional de carne de res, es importante indicar ésta que se encuentra en una etapa coyuntural con condiciones favorables para mantener este ritmo de crecimiento, considerando que hay acciones impostergables para mantener una ganadería fuerte y sostenible.

Las perspectivas de la ganadería son favorables: los hatos ganaderos están revaluados, la comercialización de la producción de carne tiene un flujo continuo, tanto a nivel nacional como internacional, y sus precios son favorables. Además, se cuenta con infraestructura productiva en los corrales de engorda e industria cárnica con certificación TIF.

Asimismo, existen esquemas de integración tanto de agricultura como de ganadería por contrato. También se debe enumerar la disponibilidad de programas gubernamentales de apoyo que fomentan la repoblación del hato ganadero, la recría de becerras y el rescate de hembras jóvenes, enfocado principalmente en apoyar a las empresas criadoras que son parte esencial y que soportan la producción de becerros, así como contar con infraestructura productiva lista para ser utilizada y optimizar su producción.

Para apoyar esta etapa, FIRA ha diseñado modelos de financiamiento que permiten a los criadores realizar inversiones para aumentar su hato y contar con un mayor número de vacas para producir becerros destinados a los corrales de engorda.

Los modelos incluyen apoyos para la asistencia técnica de tecnología probada, integración con los siguientes eslabones de la red, esquemas con administración del riesgo y apoyos adicionales para reducir los costos financieros en los proyectos a través de intermediarios financieros bancarios y no bancarios para según el caso.

*Eduardo Trejo González es especialista en la Subdirección Técnica y de Redes de Valor. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]