La inflación ha caído en los países ricos, emergentes y de bajos ingresos. México no es una excepción y la inflación es baja y estable desde hace veinte años, incluso con tipos de cambio volátiles.

¿Por qué la inflación cayó y se mantuvo persistentemente baja en todo el mundo durante un período de tiempo tan largo? Hay dos explicaciones principales. Una es que los bancos centrales iniciaron regímenes de control de inflación. Eso comenzó en los Estados Unidos con el presidente de la Fed Paul Volcker y el Banco de Inglaterra a principios de la década de 1980. Ambos países estaban respondiendo a la alta inflación que sufrieron en los años 70. Las medidas adoptadas consiguieron reducir la inflación mediante la ingeniería de recesiones en estos países. El papel del banco central se transformó aún más cuando se les asignó un mandato de inflación claro y se les otorgó la independencia operativa para cumplirlo.

Este tipo de política monetaria se extendió por todo el mundo. Hogares y empresas empezaron a creer que el banco central tenía la autoridad, la capacidad y la voluntad de garantizar que la inflación se mantuviera baja y que los mercados podían encontrar la “tasa natural de empleo” y asegurar un crecimiento económico saludable. Esto ayudó a anclar las expectativas de inflación, pero no aseguró el crecimiento económico deseado.

La otra explicación es el desarrollo, al mismo tiempo, de la globalización y los cambios demográficos. Ambas fuerzas aumentaron el tamaño del mercado laboral y llevaron a una erosión del poder de negociación salarial de los trabajadores. La dinámica de los salarios tiene una influencia importante en la inflación: un mayor crecimiento de los salarios conduce a mayores presiones inflacionarias.

Las cosas se ven diferentes ahora. En un nuevo libro, Goodhart y Pradhan argumentan que los vientos de cola de la globalización y la demografía han llegado a su fin. Los países, incluida China, están envejeciendo y la presión a la baja sobre los precios ha llegado a su fin. Estos factores comenzarán a ejercer una presión al alza sobre la inflación a medida que el poder de negociación salarial de los trabajadores comience a mejorar, lo cual, en el otro lado de la moneda, tiene un impacto positivo en el consumo sostenible.

Esto ha ido de la mano de un enorme estímulo fiscal por parte de la administración de Biden. El estímulo de 1.9 billones de dólares es casi 10% del PIB de Estados Unidos y casi el doble del paquete de gastos de Obama en 2009. Si la economía se sobrecalienta, la Fed puede intervenir endureciendo la política monetaria. Sin embargo, recientemente la Fed modificó su mandato y ahora requiere que se tolere una inflación superior al 2% durante un período de tiempo, lo que significa que debe esperar antes de inclinarse en contra de una inflación más alta.

¿Cómo afectará esto a México? Si la Fed comienza a endurecer la política monetaria existe el riesgo de fuga de capitales en las economías emergentes como sucedió en 2013 en el episodio conocido como “taper-tantrum”.  Sin embargo, es poco probable que México sufra de esta fuga por la simple razón que será un gran beneficiario de la expansión fiscal de Estados Unidos porque más del 75% de las exportaciones mexicanas fluyen hacia allá. Adicionalmente, los fundamentos económicos de México que importan para los flujos financieros, como el déficit fiscal y en la cuenta corriente, siguen siendo sólidos. Asimismo, y al igual que en el mundo entero, en nuestro país soplaran vientos favorables para un alza sostenible en los salarios.

Lucía Buenrostro

Actuaria por la UNAM

Columna invitada

Lucía Buenrostro es Maestra en Economía por El Colegio de México y Maestra en Matemáticas y Finanzas por el Imperial College (Reino Unido). Es Doctora en Economía por la Universidad de Warwick (Reino Unido). Ha desempeñado labores de docencia e investigación en la UNAM, en la Universidad de Warwick y en la Universidad de Oxford.

Cuenta con una amplia y sólida trayectoria en el sistema financiero internacional donde laboró por casi 15 años en Londres como responsable de áreas de administración de riesgos en la banca de inversión.

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