También referí que actualmente los países desarrollados impulsan la innovación, dedicando considerables recursos a la creación de estructuras y de un ambiente propicio para su desarrollo, debido a las altas tasas de retorno producto de su implementación.

En México el gasto interno en inversión dirigido a la realización de proyectos de investigación científica y desarrollo experimental (Gide) proviene de los recursos de los sectores: gubernamental, productivo, educación superior, sector privado no lucrativo y fondos del exterior. No obstante, la principal fuente de recursos en México es el gasto federal, que en promedio del 2004 al 2011 representó 54 %; el gasto del sector productivo de 40%, y el resto corresponde a educación superior, fondos del exterior y sector privado no lucrativo.

El gobierno destinó recursos casi en igual proporción tanto a las actividades de investigación básica como al desarrollo experimental. El sector productivo destinó mayores montos al desarrollo experimental; las instituciones de educación superior destinaron sus recursos a investigación básica, y el sector privado no lucrativo, a investigación aplicada.

Esta vocación de los recursos se refleja en bajos niveles de desarrollo de nuevos productos. De esta manera, en México se registraron 14,000 patentes en el año 2011, mientras que el promedio mundial fue de 75,100 patentes.

Ahora bien, en México el gasto en las actividades agrícolas fue de 34.3 millones de pesos en promedio del 2006 al 2011.

Mientras que el gasto en el procesamiento de manufacturas en Alimentos y Bebidas es significativamente mayor, pues es en promedio de 1,963 millones de pesos.

La evidencia sugiere que la tasa de retorno por la inversión en I&D en la agricultura paga generosamente a la sociedad (la literatura demuestra 64.6%); por esta razón, existe alto potencial para dedicar recursos que involucren proyectos de innovación en la agricultura.

En el estudio de la OCDE La Innovación en la Agricultura , la nueva era tecnológica modifica el panorama de los negocios y favorece el surgimiento de nuevas ideas y nuevos modelos de negocio.

Considera que es más urgente que nunca dar a las empresas jóvenes la posibilidad de experimentar con nuevas tecnologías y formas de organización.

Los imperativos de la innovación serían: planeación a largo plazo; financiamiento de recursos en lugar de incentivos fiscales; aprender de las experiencias de negocio, y adaptar políticas nacionales en favor de la innovación.

En México, se cuenta con instrumentos de política y financiamiento para incentivar tanto los desarrollos emprendedores como la inversión en I&D y la vinculación entre los sectores privado y académico.

El impulso de los mecanismos y la cultura emprendedora en el sector primario puede convertirse, en definitiva, en un buen negocio.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista en la Subdirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA.

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