El pasado 7 de diciembre se celebró el Día de la Aviación Civil Internacional. Esto nos da la oportunidad de valorar la enorme contribución económica y social de esta industria al crecimiento, al empleo y al desarrollo de México.

De acuerdo con la Cámara Nacional del Transporte Aéreo, la aviación aporta en valor el equivalente a 2.9% del Producto Interno Bruto. Como comparativo, baste decir que la más exitosa industria manufacturera de nuestro país —la industria automotriz— equivale a 3% del PIB nacional.

Además, la aviación es fuente directa e indirecta de empleos. En México, las líneas aéreas nacionales emplean a más de 23,000 personas como pilotos, sobrecargos y personal técnico y administrativo, de acuerdo con la Dirección General de Aviación Civil. Y si sumamos la planta laboral de gestores aeroportuarios, comercios en terminales aéreas, fabricantes aeronáuticos y proveedores de servicios, la cifra se eleva a 210 mil puestos de trabajo, según CANAERO.

La aviación también facilita el comercio internacional y permite el acceso a más mercados. De acuerdo a la Organización de Aviación Civil Internacional, la carga aérea representa 35% del valor comercial mundial. Además, el tránsito de carga en el mundo tuvo un crecimiento de 2.6% en comparación con el año anterior. Cada vez más mercancías se mueven en avión.

Por si fuera poco, la aviación impulsa la demanda de un sector clave para el futuro: la industria aeroespacial. A nivel mundial, ésta ha registrado un fuerte crecimiento en los últimos años y México está entre las naciones líderes, con un aumento promedio anual de 16.1% en la última década. Ese sector seguirá creciendo conforme más empresas encuentran aquí las mejores condiciones para la inversión.

En todos estos ámbitos, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se perfila como una obra clave para el futuro, ya que:

  • Se consolidará como una fuente importante de oportunidades laborales, pues en su pico operativo generará hasta 450 mil empleos.
  • Triplicará la capacidad de transporte de carga del actual Aeropuerto de la Ciudad de México. Esto implica que podremos enviar más productos mexicanos a conquistar mercados de los cinco continentes.
  • Dará un fuerte impulso a las aerolíneas del país, lo que incentivará la generación de más oportunidades para los mexicanos en el sector aéreo.
  • Fomentará la instalación de universidades técnicas e institutos tecnológicos que prepararán a los jóvenes en profesiones y oficios relacionados con las industrias de la aviación y la aeronáutica.
  • Fortalecerá la demanda de refacciones y mantenimiento de las aeronaves, lo que promoverá la creación de más empresas especializadas en aeronáutica. México podrá convertirse en uno de los principales exportadores de componentes aeroespaciales a nivel mundial.
  • Y potenciará un efecto multiplicador en sectores como la industria turística, de alimentos y bebidas, electrónica y cómputo, entre muchos otros.

Sin duda, el nuevo aeropuerto tendrá un rol esencial para consolidar una industria de aviación fuerte y dinámica. En el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México trabajamos todos los días en su construcción, seguros de que esta magna obra beneficiará a los mexicanos de hoy y del mañana.

*Director general de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.