La presencia del HLB en México en el 2009 amenazó con reducir drásticamente la producción nacional de limón y terminar con el importante negocio de exportación de este cítrico.

Las recomendaciones conocidas en ese entonces para detener el avance de la enfermedad incluían el derribo de árboles enfermos y el uso de insecticidas químicos para controlar rápidamente el insecto transmisor de la enfermedad, que de haberse aplicado en su totalidad hubiese repercutido en haber eliminado para estas fechas la totalidad de las plantaciones existentes, con graves consecuencias económicas y sociales. Sólo en Colima, las 19,523 hectáreas establecidas de limón mexicano dejarían de ser el sustento para cerca de 20,000 familias.

El uso de químicos requiere de recomendaciones técnicas adecuadas para evitar la contaminación del fruto, procurando con ello el cuidado de la salud del consumidor, asegurar la comercialización nacional y sobre todo la exportación del producto. De igual manera, resulta importante considerar los costos que representa el mantenimiento para no afectar la rentabilidad del cultivo del cítrico y así hacerlo sostenible.

En el caso de los productores del limón del estado de Colima, sus autoridades les proveyeron de los recursos económicos necesarios para la adquisición de insecticidas y fertilizantes, medidas que se complementaron con el análisis realizado por FIRA a partir del 2012, relacionado con la ejecución de la metodología de mapeo de la red de limón mexicano en Colima, que culminó con la implementación de un programa de consultoría y asesoría denominado Integración y Desarrollo Competitivo de la Red Limón Mexicano en Colima, que comprende la asesoría técnica personalizada para enseñar al productor a elaborar sus propios fertilizantes orgánicos, como la lombricultura, lixiviados y bioles, mediante residuos de cosechas, plantas silvestres y estiércoles, y para contener la Diaphorina y otras plagas, se instruye en el uso del control biológico, sólo en caso de infestaciones severas se usan insecticidas químicos controlados.

Las labores como poda de árboles, control de malezas, gomosis y fungosis se realizan de manera correcta y con oportunidad, y a través de los programas convenidos entre FIRA y la Sagarpa se apoya a productores para tecnificar sus equipos de riego, consiguiendo además, con la Fundación Produce, apoyos para realizar análisis de suelo y planta, logrando con ello mejores recomendaciones en nutrición.

Los arboles de limón bien fertilizados no mueren aun con HLB, se recuperan y fortalecen, ya que las podas y el buen manejo generan mayor floración y producción. No se requieren fuertes inversiones y por el contrario se reducen costos. El impacto ha sido tal que muchos productores de Colima y otros estados han adoptado prácticas similares. La producción empieza a incrementar y la calidad del limón es mejor en cuanto al tamaño y aspecto físico, lo que aunado a la reducción de uso de químicos ha dado un producto con mayor demanda y valor.

Honorio Ortiz Torres es especialista en Promoción en la Residencia Estatal de FIRA en Colima. Las opiniones aquí expresadas son del autor y no necesariamente coinciden con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]