Cada vez que una firma calificadora confirma que, por ahora, no degrada la nota crediticia de la deuda mexicana al nivel de papel chatarra respiramos tranquilos, pero atendemos a la realidad de que los detonadores de una baja siguen intactos.

Al final, una degradación crediticia sería resultado de lo que todos tendríamos a la vista respecto a la viabilidad económica-financiera. No son estas compañías de análisis de riesgo los verdugos de los países y las empresas que evalúan.

Eso sí, la visibilidad que da a los mercados una buena o mala calificación de las firmas de evaluación más importantes sí influye en la toma de decisiones.

Por lo pronto, el gran festejo que tiene el gobierno federal, y que evidentemente la Secretaría de Hacienda se encargó de divulgar a los cuatro vientos, es que la firma calificadora Fitch Ratings ratificó la nota crediticia de la deuda soberana mexicana en BBB-, con perspectiva estable.

Reporta esta empresa a sus clientes que encuentra que México mantiene un marco prudente de política macroeconómica, finanzas externas robustas y estables, además de una relación entre el nivel de la deuda y del Producto Interno Bruto (PIB) estable.

Pero, en virtud de que la nota está en el último escalón del grado de inversión, antes de entrar en el basurero financiero de la deuda basura, Fitch pide poner atención al débil crecimiento económico, al intervencionismo político de la 4T que afecta la confianza de los inversionistas y en lo que implica para la salud financiera que se transfieran enormes cantidades de recursos públicos para tratar de paliar la crisis financiera de Petróleos Mexicanos.

Esta ratificación por parte de Fitch se produce después de la aprobación del Paquete Económico para el 2022, que si bien no entusiasma, tampoco encendió los focos de alerta por la tentación permanente de los regímenes populistas de apoyar sus gobiernos en los déficits y la deuda.

Pero lo que se mantiene como el paso por la cuerda floja de la calificación crediticia es la expectativa de un crecimiento menor al calculado hasta ahora.

Empezando por la Secretaría de Hacienda, la mayor parte de los pronósticos estimaban, hasta hace no mucho tiempo, que México habría de recuperarse por arriba de 6%, después de la peor caída económica en casi 100 años del 2020.

Pero ahora, tras los resultados decepcionantes del tercer trimestre y los primeros datos flojos de octubre, hay dudas que se pueda alcanzar ese nivel.

Fitch revisó su estimado a 5.9% de recuperación del PIB mexicano en este año que está por terminar. Los analistas que consulta el Banco de México pronosticaron en la encuesta más reciente apenas 6% al cierre de este año y 2.9% para el 2022.

Un crecimiento menor puede comprometer los ingresos públicos y con ello el equilibrio con el gasto de un gobierno que claramente no está dispuesto a cortar un centavo a los programas que menos aportan al crecimiento, como las obras faraónicas.

Seguro que la siguiente revisión de las calificaciones crediticias de México se dará cuando se defina la suerte de la contrarreforma energética, porque eso califica dentro de lo que Fitch apunta como el riesgo de la continua intervención política que afecta los prospectos de inversión. 

Los estimados

Crecimiento

Fitch revisó su estimado de recuperación del PIB mexicano a 5.9% para este año que está por terminar.

Lo que viene

La siguiente revisión de las calificaciones crediticias de México se dará cuando se defina la suerte de la contrarreforma energética.

Recomienda

Fitch pide poner atención al débil crecimiento económico y al intervencionismo político de la 4T que afecta la confianza de los inversionistas.

eampos@eleconomista.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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