Para quienes se preguntan si la autonomía del Banco de México está en riesgo, me atrevo a decir tajantemente que no. La junta de gobierno está conformada por hombres y mujeres de alta capacidad  técnica y solvencia profesional que han dado cabal cumplimento al marco legal del Banxico, que se encuentra intacto.

La llegada de Victoria Rodríguez refuerza a ese cuerpo de profesionales. Se trata de una funcionaria con una amplia experiencia en temas de finanzas públicas y, por lo tanto, familiarizada con aspectos de inversión, de deuda y lo relacionado con el sistema financiero. En esta, como en las anteriores administraciones, las y los nominados provienen de posiciones de primer nivel en la toma de decisiones de política económica del país, lo que los capacita para participar en las más complejas decisiones de política del banco central, que se toman de manera colegiada. Hoy no es muy diferente que antes.

Desde la Subsecretaría de Egresos se puede tomar, todos los días, el pulso de las principales variables económicas del país. El banco, además, cuenta con cuerpos muy sólidos de análisis y pronóstico económico, para dar sustento a la toma de decisiones, los cuales no solo permanecen, sino que se han fortalecido.

Por supuesto, los retos del Banco de México para los próximos meses no son menores. Ante el crecimiento de los índices de inflación, la junta se encuentra ante la disyuntiva de incrementar las tasas para contener el incremento de precio, pero al costo de entorpecer la recuperación económica, en un contexto en el que buena parte del incremento de los precios en realidad tiene que ver con factores exógenos y transitorios, como los problemas de abastecimiento derivados de la pandemia,  las presiones inflacionarias de Estados Unidos o el precio de las materias primas.

Esto es, un incremento excesivo de las tasas podría tener poco efecto en reducir los precios y sí tener costos en materia de crecimiento. El otro reto es reaccionar, en el tiempo y magnitud adecuados, al incremento de la tasa que podría darse en países que representan mercados importantes, lo que hasta el momento prácticamente no ha sucedido, la mayoría de los bancos centrales mantienen una tasa de interés negativa.

Un incremento excesivo en la tasa puede afectar a la economía mexicana que, por cierto, cuenta con mejores indicadores de finanzas públicas y reservas que otras economías emergentes. De hecho, el control del gasto ha ayudado a reducir la presiones inflacionarias. Otro elemento que ayuda a explicar la estabilidad financiera del país en los últimos años es justo la independencia, el respeto a los procesos colegiados y las buenas decisiones en materia del política monetaria del Banco central, eso se mantendrá y será fundamental para salir bien librados de las coyunturas difíciles que se avecinan. 

Si se consolida el nombramiento de Victoria Rodríguez, seguro jugará un buen papel al frente del Banxico.

Twitter: @vidallerenas

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.

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