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Opinión

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La autonomía de la banca central

En Estados Unidos, Trump la ha emprendido en contra del banco central de ese país (la Fed), y en México, López Obrador ha hecho algo parecido contra el Banxico. 

El famoso banquero central Rodrigo Gómez explicó en alguna ocasión, en términos metafóricos, que la lucha en contra de las fuerzas de la inflación es muy difícil para los bancos centrales en razón de que “son poderosas, múltiples y sutiles”.

El viernes de la semana pasada se organizó un acto para conmemorar los 25 años de la autonomía del Banco de México (Banxico). Al conocer la noticia, una persona no particularmente versada en cuestiones de economía me preguntó a quemarropa: ¿Es realmente tan importante la autonomía del Banco de México? Medité mi respuesta con todo cuidado y le contesté con aplomo: es tan importante que, de haber tenido en su momento esa prerrogativa nuestro instituto emisor, no hubieran estallado las dos muy severas crisis devaluatorias en las que terminaron los sexenios de Echeverría y López Portillo, y quizá tampoco se habría producido el gran sobreendeudamiento de la época.

Debe entenderse a la autonomía de los bancos centrales como el dique de contención para que los gobiernos no abusen de la capacidad de emitir moneda que tienen encomendada por ley esas instituciones. La tentación de hacer un uso abusivo de esa capacidad para financiar déficit presupuestales puede ser muy grande para algunos gobiernos y en algunos casos extremos imposible de resistir. Este último suele ser el ejemplo de los gobiernos populistas que suponen que mediante un gasto público desbordado pueden redimir todos los males imaginables que existen en la sociedad. 

En su momento, un célebre banquero central mexicano, Rodrigo Gómez, explicó en términos metafóricos que la lucha en contra de las fuerzas de la inflación es siempre muy difícil para los bancos centrales en razón de que esas fuerzas “son poderosas, múltiples y sutiles”. Por su importancia y por su gravitación actual, concentremos la atención en esa primera característica al evocar lo que decía al respecto el banquero central citado que señalaba que esas fuerzas eran “poderosas, en razón de que provenían de los niveles más altos de la administración pública”. Y en ocasiones, como ha sucedido en tiempos recientes en Estados Unidos, del nivel más elevado que es la propia presidencia del país en cuestión.

Para nadie son un secreto los enfrentamientos y querellas que ha tenido Trump con los presidentes de la Reserva Federal (el banco central de ese poderoso país)  que han tenido el infortunio de encabezar al organismo durante las épocas recientes. Y motivo todavía de mayor preocupación para nosotros debe ser el hecho del paralelismo que se ha dado en este frente entre Trump y el presidente López Obrador en México, cuando ambos han ejercido presión para que sus respectivos bancos centrales bajen las tasas de interés.

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