En diciembre de 2012, en Munirka, un barrio de la zona sur de Nueva Delhi. Una pareja de jóvenes aborda un autobús urbano después de ver una película en un centro comercial. En el autobús, son atacados por seis tipos (incluido el chofer) que los golpean, roban, y violan salvajemente a la chica. La pareja desnuda es arrojada del autobús en movimiento, y el chofer intenta a continuación arrollarlos.

El incidente podría haber sido un caso más en una lamentable lista de abusos sexuales y violencia contra las mujeres en la India. Pero su virulencia, y la manera en que se dio en un autobús urbano atrajo atención mediática nacional e internacional. La chica, una estudiante de fisioterapia llamada Jyoti Singh Pandey, fue conocida internacionalmente como Nirbhaya (valiente), ya que la legislación local prohibe dar a conocer los nombres de víctimas de asalto sexual.

Manifestaciones indignadas por el crimen y la inseguridad inundaron la capital (y otras ciudades). El crimen sacudió la conciencia del país y provocó que se dieran cambios en las leyes criminales y los procesos judiciales.

El incidente fue abordado por dos películas: El documental Hija de la India de Leslee Udwin que fue transmitido en la BBC en 2015, y Anatomía de la violencia de 2016 de la cineasta canadiense Deepa Mehta (Agua) que abordó las circunstancias sociales que antecedieron al crimen.

En 2019, Richie Mehta, premiado director de cine canadiense, escribe y dirige una serie de siete episodios para Netflix que aborda los sucesos inmediatamente después del crimen. La miniserie: Delhi Crime (en español Delhi Criminal), es parte de los estrenos de marzo de la plataforma de streaming.

La idea de la serie se le ocurrió a Mehta durante una conversación con Neeraj Kumar, el ex comisario de policía de Delhi, que le dio acceso al equipo de investigación y al expediente del caso. Aunque al principio rechazó hacer la película que Kumar le proponía, al leer el expediente se sorprendió de la precisión y velocidad con que el caso se resolvió.

Mehta decidió investigar la historia y se dedicó durante seis años a ello. Conforme exploraba la historia entendió que la limitante de tiempo de una película no le haría justicia a la historia, y empezó a concebirla como serie.

Delhi Criminal inicia cuando la policía es llamada porque han encontrado dos cuerpos desnudos en un terraplén al lado de una avenida. Hay una breve (aunque un poco confusa) explicación de cómo funciona la policía en la ciudad (que incluye policías casi decorativos que vigilan el tráfico, polis urbanos que llevan grandes palos de madera y detectives investigadores.

Al ver que se trata de un crimen de índole sexual, el agente contacta a la jefatura regional, comandada por la CAP Vartika Chaturvedi (Shefali Shah, impresionante). Cuando la CAP se entera de las circunstancias, decide supervisar personalmente la investigación, se muda temporalmente a la jefatura regional, llama a puros oficiales experimentados de su confianza y les ordena capturar a los criminales lo más rápido posible.

En el hospital, la madre de la víctima habla con la CAP.

– De una madre a otra, prometa que los colgarán a todos.

– Sí. Se lo prometo.

A diferencia de la gran mayoría de las series policiales, Mehta, no busca prolongar el suspenso, ni se vale de trucos para sacudir al público o simplificar la historia. Nos mete en el caso como si nos agarrara la cabeza y la sumergiera en un balde de agua sucia. Sin dejarnos respirar. No sorprende que se haya inspirado en dos de las obras maestras del género: Zodiaco, de David Fincher y Contacto en Francia, de William Friedkin.

Su serie no es una saga estadounidense de antihéroes explorando la mente perversa de los asesinos para explotar el morbo o compenetrar al espectador en su oscuridad. Delhi Criminal está concentrada en los policías. Un grupo liderado por la CAP y su hombre de confianza: el inspector Bhupendra Singh (Rajesh Tailang). Agentes que trabajan día y noche, rara vez ven a su familia o tienen tiempo libre para ir al doctor o comprar algo con sus exiguos salarios. La vida de los policías de la India es retratada como una sucesión de sacrificios materiales y físicos.

Y es esa heroica, palpablemente miserable, sacrificada y limitada policía hindú la que deslumbra con una investigación sólida y rápida; realizada sin los más elementales recursos humanos, tecnológicos o económicos. En el primer episodio la prefectura local sufre dos apagones por falta de pago del servicio eléctrico.

Delhi Criminal, aunque perturbadora, es un sorpresivo procedural que pone en ridículo a las series estadounidenses de equipos súper armados comandados por hackers desde centros de comando de alta tecnología. Esta es una investigación a la antigüita, pero una que surge de la indignación lacerante y la convicción moral de la CAP que poco a poco va contagiando a su equipo.

Mehta sigue a un puñado de policías en sus labores diarias, recorriendo un país miserable lleno de inestabilidad, intriga política y manipulación mediática. Su mayor acierto es que no se concentra en los objetivos fáciles que suponen la política, los medios o las mentes criminales. Su atención está en este grupo de policías que atienden un caso más en una sociedad que los deprecia y al mismo tiempo exige resultados.

Una serie conmovedora y profundamente trágica que consigue explorar ambas caras del espectro humano: el abismo que nos roba la esperanza, y la decencia que ultimadamente nos la devuelve.

@rgarciamainou

Ricardo García Mainou

Escritor

Las horas perdidas

Estudió Ciencias de la Comunicación con especialidad en Radio y Televisión Educativa en la Universidad de las Américas Puebla.

Ha escrito, editado, traducido y diseñado para diversas publicaciones literarias, periodísticas y especializadas: locales y nacionales (Libros de México, Revuelta, De viaje, Cinéfila, La masacre de Cholula, etc.).