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Juicio al Jefe Diego
En vísperas del solsticio de invierno, los misteriosos desaparecedores publican su último manifiesto. Magistral jugada, de tres bandas. Sin rastro alguno que permita su localización, dan paso a la Red por la Transformación Global, otro colectivo anónimo que reivindica para sí la acción que puso en jaque a los aparatos de seguridad del Estado mexicano: el secuestro del abogado Diego Fernández de Cevallos.
Antes de proceder a la liberación del ícono panista de origen queretano, colocan en la blogósfera tres largos comunicados. El epílogo ironizan de una desaparición que al mismo tiempo es la carta de presentación.
¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido , es la divisa de este nuevo grupo, que en tres largas entregas cuya difusión íntegra demandaron a los medios de comunicación, antes de liberar al ex candidato presidencial se declara enemigo del gobierno federal y con ello, permiten establecer una primera conclusión: no se trató de un rapto por motivaciones económicas, sino un secuestro de alto impacto , con afanes reivindicatorios, perpetrado por felones al servicio de un grupo que gusta de citar a Bertolt Brecht,
Se trata, entonces, de un ¡ya basta! distinto en razones y circunstancias al expresado por la guerrilla neozapatista en 1994 o por el EPR, dos años después. Ahora, este grupo subversivo declara la guerra a la inacción institucional y a la violencia del hambre, del desempleo, de la migración, de la delincuencia infantil y juvenil, de la trata de blancas . A las mafias del narcotráfico, por supuesto, pero también al gobierno mafioso y a los políticos coludidos con el crimen organizado.
Ese nosotros abarca a los de abajo, desde las organizaciones obreras, campesinas,
ecologistas, de colonos, de víctimas de la delincuencia y crímenes del ejército y policías. En suma, el pueblo mexicano organizado de diferentes formas y recurriendo a todos los medios,
armados y no armados, ir construyendo con nuestra rebeldía organizada, un nuevo México en el que todos podamos ser y vivir con dignidad.
Nosotros , claman los voceros de la RTG alineados en el bando de los campesinos, los obreros y los estudiantes; los oprimidos pues contra ellos ; los poderosos, los políticos y empresarios beneficiados por los gobiernos neoliberales. Y entre éstos, destacadísimo y poderosísimo, Diego Fernández de Cevallos Ramos, al que describen y juzgan.
Es uno de los políticos que más se ha caracterizado por el abuso del poder, el tráfico de influencias y el enriquecimiento a costa del erario y de los bienes de la nación, legislando en pro de los grandes monopolios (financieros, de comunicaciones, alimentos, construcción,
transportes, etc.), asesorando a las mafias del poder y litigando a favor de los grandes capos del narcotráfico. Es uno de los principales cómplices y operadores del fraudulento proceso electoral que se ha perpetrado sistemáticamente en nuestro país, desde el ocultamiento del
fraude que impuso en 1988 a Carlos Salinas de Gortari en la presidencia mediante la quema de boletas electorales hasta la organización del fraude que en 2006 impuso a Felipe Calderón Hinojosa. Es uno de los principales encubridores de los responsables de la guerra sucia y contrainsurgente desplegada por el régimen priista y ahora por el PAN contra los movimientos sociales, armados o no, convirtiéndose en uno más de los cómplices de la existencia de
incontables perseguidos, torturados, asesinados, presos y desaparecidos por motivos políticos.
En este comunicado emergen pocos detalles sobre el rapto o el cautiverio al que Fernández de Cevallos ha sido sometido, desde el pasado 14 de mayo. Pocos, pero significativos. Por ejemplo, la descripción minuciosa de los objetos que había en el despacho privado del abogado entre ellos, una copia enmarcada del registro a la iglesia Católica como asociación religiosa, con una agradecida dedicatoria de Girolamo Prigione abona a la hipótesis de que el Jefe Diego fue elegido como un blanco en esta nueva guerra, contra el gobierno calderonista. En cambio, hay imputaciones en su contra que ameritan más explicaciones. Entre ellas, su presunto involucramiento con el narco y la muerte de Amado Carrillo Fuentes.
Al margen de las historias turbias que le achacan, los voceros de la RTG precisan que el secuestro del político panista fue una actividad pensada y realizada como un acto de desagravio. Tomarlo prisionero, exhibirlo y obligarlo a devolver una milésima de lo robado constituyó además un golpe político a la plutocracia y a sus instituciones; una demostración de la voluntad de lucha y de la capacidad operativa de los descalzonados, como él nos denomina; de que nadie, por poderoso que sea, puede ser intocable .
Misión cumplida, parecen decir los ex misteriosos desaparecedores, gozosos de haber sometido al Jefe Diego a un juicio sumario y humillarlo públicamente, con la circulación por internet de aquellas fotos donde se le ve, con el torso desnudo y los ojos vendados, en la total indefensión, casi parecida a la que vivimos y a la que hemos sido sometidos la mayoría
de mexicanos, sólo que con una notable diferencia: A Diego le fue respetada su integridad física sin el desprecio que por la vida humana demuestra el poder con nosotros .
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Correo electrónico: aam@mexico.com