Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

El regreso de Saurón

main image

OpiniónEl Economista

Jaime Guerrero Vázquez

En el último artículo del año pasado, apuntamos que “La política en México gira en torno de las ocurrencias y designios de Donald Trump.” Con los últimos acontecimientos en Venezuela, el secuestro ilegal de barcos cargueros en el Caribe y las amenazas contra Cuba, Colombia, Groenlandia y nuestro país, todo lo que señalamos se ha confirmado del modo más duro.

Pero no solo en México, las acciones de Trump han demostrado varias cosas que venían siendo más o menos obvias, pero de las que ya no hay dudas: la ONU y las leyes y acuerdos internacionales están destruidas o, en el mejor de los casos, agonizan; Estados Unidos ya no es el campeón de la democracia (en realidad nunca lo fue), sus necesidades e intereses económicos y políticos son todo lo que le importa a la Casa Blanca; el Hemisferio Occidental es su campo de acción; la alianza con sus socios europeos debe darse en función de la subordinación a Trump; China y Rusia son el gran enemigo y deben ser expulsados del Continente Americanos. ¿Faltó algo? Sí, por cierto, faltó decir que Trump afirmó ayer que su "propia moralidad" es el único límite a su poder como comandante en jefe, despreciando el derecho internacional.

Los gobiernos del mundo ya no solo se definen en función de su relación con el país más poderoso. Hoy, los países más relevantes de la Unión Europea no atinan a ponerse de acuerdo y se muestran tímidos. La captura de Maduro los pone en la encrucijada de avalar la acción ilegal o criticarla y defender de alguna manera al dictador.

En Estados Unidos, los demócratas, algunos republicanos y Stephen Colbert, Jimmy Kimmel y el senador Bernie Sanders, una extraña combinación, tratan de frenar la política imperial de su presidente. Por su parte, el Senado estadounidense votó a favor de aprobar una resolución que limitaría el poder del presidente Donald Trump para usar la fuerza militar en Venezuela. La votación fue de 52 votos a favor y 47 en contra, con un puñado de republicanos uniéndose a los demócratas. Este es un primer paso no definitivo, pero sí una señal de que las aventuras del hombre naranja han ido demasiado lejos inclusive para algunos de sus aliados.

Algunas regiones de nuestro vecino del norte viven un clima de enfrentamiento y tensión. En la ciudad de Minneapolis ha habido varios días de manifestaciones contra el ICE, luego de que un agente asesinó a una mujer durante un operativo el miércoles. La mujer, Renee Nicole Good, de 37 años, murió tras recibir varios disparos a quemarropa cuando intentaba alejarse en su vehículo. La versión oficial de que había usado el auto como arma no se sostiene de acuerdo con las escenas grabadas. En Portland, dos personas, un hombre y una mujer, resultaron heridas en un tiroteo que involucró a agentes federales del ICE el día de ayer. El FBI investigará el ataque. En Chicago y otras ciudades se exige la salida del ICE. El panorama revela una división que se profundiza y que puede ocasionar eventos más graves.

Pero regresemos al origen: ¿por qué Trump ordenó un ataque militar contra Caracas para capturar al dictador Nicolás Maduro? Se apuntan un conjunto de causas como el distraer a la opinión pública norteamericana del fracaso social y económico que están ocasionando sus medidas de gobierno, el control del petróleo venezolano y el sacar a Rusia y China de la nación que ahora gobierna Delcy Rodríguez. Me detengo en este punto, Maduro ya no está, pero el aparato de la dictadura permanece intacto, debilitado, sí, pero ahí está. En mi artículo anterior se señaló: “Los ilusos pueden creer que el habitante de la Casa Blanca es el gran hermano que acabará con las dictaduras, pero tienen que ajustar sus anteojos y darse cuenta de la realidad. A Trump no le importa la democracia en América Latina, le interesa el dominio político y económico.”

La presidenta venezolana maneja, en el estilo de Sheinbaum, un doble discurso: al interior de su país se esfuerza por aparecer como la heredera de la revolución bolivariana, pero al exterior se muestra amable y dócil con el gobierno norteamericano. Trump y Marco Rubio responden que están trabajando bien con ella, pero que vigilan que haga las cosas bien, cualquier cosa que signifique esto. El hombre naranja asegura que se quedaran años controlando Venezuela política y económicamente. Edmundo González, ganador de las elecciones de 2024, ha exigido que se le deje el poder, pero nadie lo escucha. Se ha anunciado que María Corina Machado se reunirá con Trump la semana entrante. ¿Logrará alterar el rumbo de las cosas? Es poco probable.

Como diría Tolkien: “el mundo ha cambiado, lo siento en el agua, lo siento en la tierra…”. ¿Lo habrá sentido Sheinbaum?

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete