A razón de los recientes cambios que hemos vivido desde los inicios de la pandemia, las personas e instituciones hemos cambiado de manera notable, la manera de vivir manteniendo una distancia social ha permeado en muchos sentidos de nuestras vidas, cuestionando permanentemente si los cambios permanecerán hacia el futuro y cuáles serán los que quedarán en un nuevo status quo. Sin duda, uno de estos cuestionamientos es la manera de invertir y de cómo responder ante estos nuevos escenarios de volatilidad. Se exponen tres puntos que pueden ser útiles en cualquier momento, pero que son aún más deseables en los momentos que se viven.

Diversificación. Si bien es uno de los principios más recurridos dentro de la teoría de portafolios, en términos prácticos puede resultar un poco más complejo, ocasionando consecuentemente que se tomen decisiones precipitadas impulsadas principalmente por el miedo. Para ello, es importante establecer desde un inicio un adecuado perfil de inversión con límites máximos y mínimos por clase de activos, que servirán como marco para delimitar los riesgos máximos en los portafolios, incluso en periodos de crisis, para ello es  válido considerar alternativas de inversión tradicionales como bonos  y acciones, así como de activos alternativos, tales como fondos de capital privado, bienes inmuebles, fondos de canastas de monedas o estructuras que permitan amortiguar los impactos negativos en caso de una caída abrupta del mercado.

Selectividad de activos. En este punto recaerá mucho del desempeño del portafolio, pues el éxito o fracaso del mismo dependerá de la selección de activos que lo integren. Para estos tiempos de mercados turbulentos, con políticas monetarias relajantes se encuentra de un lado, activos rezagados ante movimientos del mercado y  del otro, activos que incluso podrían parecer sobrevalorados, pues dentro del mercado accionario el dinero barato a veces impulsa más que un buen dato sobre el desempleo o crecimiento económico, generando consecuentemente que exista confusión en torno a las valuaciones del mercado, razón por la cual es importante buscar escrupulosamente en el mercado y apegarse a los fundamentales de las empresas y de la economía. Del mismo modo, para la parte de bonos el análisis debe ser igual de escrupuloso, pues como una consecuencia de la desaceleración económica, las compañías tenderán a ver afectados sus flujos de efectivo entrantes, que tarde o temprano, podrían afectar el pago de sus obligaciones, motivo por el cual no solo la renta variable debe ser examinada con prudencia, eligiendo preferentemente emisoras con buena calidad crediticia y con ventas defensivas ante periodos de incertidumbre.

Respetar el horizonte de inversión. Como punto final de la estrategia éste podría ser el más complejo en periodos de alta incertidumbre, pues el nerviosismo de los inversionistas acompañado de números rojos en los mercados precipita la volatilidad en el mercado, siendo difícil para el inversionista no dejarse contagiar por la ola vendedora, sin embargo en este punto los cambios  deben ser apegados a los límites de concentración establecidos en el punto uno, evitando salirse por completo del mercado, pues ante un regreso rápido del mercado, al inversionista puede resultarle más costoso no estar adentro del mismo, tardando un mayor tiempo en la recuperación en términos de la inversión.

A modo de conclusión se puede decir que si bien, el mercado siempre tendrá su grado de volatilidad y más con escenarios como los que se están viviendo, el respetar las claves de inversión, ayudará a sortear de mejor manera las situaciones difíciles de inversión, incluso en periodos altamente complejos.

*El autor es Investment Counselor de BBVA Banca Patrimonial y Privada.

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