Gracias a las mejoras en la regulación sobre eficiencia energética, energías renovables y estímulos fiscales, hoy es posible acceder a fuentes de financiamiento públicas y privadas

Con dicho financiamiento, además de invertir en proyectos eólicos importantes, se incrementan las oportunidades de empleo y crecimiento económico en las áreas rurales de México.

Entre las ventajas de la regulación fiscal en materia energética se encuentran: la depreciación acelerada para deducir 100% de la inversión total hecha en maquinaria y equipo, siempre que se encuentre en operación durante un periodo mínimo de cinco años (Ley del ISR, art. 40-XII, 2004); el reconocimiento de capacidad y el banco virtual de energía en el Contrato de Interconexión para Fuentes de Energía Renovable y Cogeneración Eficiente (CIFER, 2007) y el porteo reducido y fijo para costos de transmisión (nueva metodología de transmisión, 2010).

Esta dinámica de inversión ha fomentado el desarrollo de nuevas manufacturas nacionales para fabricar los componentes del aerogenerador eólico, como las palas que proveen empresas como Mitsubishi, la fabricación de generadores de potencia industrial, torres metálicas como las que elabora Trinity en Monterrey y CS Wind en Matamoros y torres de acero de Tubac en Monterrey.

También la construcción de dovelas por parte de DPH en Tampico, con lo cual se crean nuevas oportunidades para impulsar el financiamiento de este tipo de inversiones rentables y sustentables a través de entidades de fomento como FIRA.

Tan sólo en Tamaulipas, se proyecta contar para el 2022 con un tercio de todos los parques eólicos en México de acuerdo a estimaciones de la SENER y la Comisión de Energía de dicho estado, es decir, 16 de los 55 parques eólicos que contempla realizar el gobierno federal para ese año, después de inaugurar en agosto del 2019 la fase 3 del proyecto Tres Mesas, ubicado muy cerca de Ciudad Victoria y cuya inversión fue realizada por la empresa Engie Group.

Su construcción trajo consigo la creación de cerca de 400 empleos directos, con una derrama económica para el estado de 80 millones de dólares, con generación estimada de 223 gigawatts hora por año, equivalentes a la energía eléctrica consumida en 126,000 hogares.

De igual manera, se tiene proyectada una cuarta etapa del mencionado complejo, agregando al mismo otra instalación denominada Vicente Guerrero, así como Mesa La Paz, está última en el municipio de Llera para antes de marzo del 2020, y que requerirá a su vez una inversión de 134 millones de dólares para generar en conjunto con la fase 3,593 megawatts de energía limpia.

Se tienen también en puerta otros cuatro proyectos recientemente anunciados por el gobierno estatal, llamados El Haro y Los Molinos, ubicados en Matamoros.

En la siguiente y última parte de este tema, concluiré este análisis y exposición de la inversión en materia de generación de energía eólica con algunos datos referenciales sobre la participación de FIRA en este importante nicho de mercado para el financiamiento que favorece el desarrollo del medio rural en nuestro país.

*José Luis Herrera Durán es especialista de la Subdirección Regional de Promoción de Negocios de FIRA en el norte de México.