El gobierno federal ha hecho muchas promesas respecto a lo que la refinería de Dos Bocas logrará para nuestro país, pero la falta de información y la contradicción de la misma sigue siendo una constante. Una de las principales promesas que hicieron fue que los empleos generados irían destinados, en su mayoría, a los tabasqueños, lo cual es sumamente importante, ya que Tabasco sigue siendo la entidad con más destrucción de empleos formales y con una de las peores caídas de la industria de la construcción a nivel nacional.

En los últimos días, distintas autoridades se han manifestado sobre cómo se ha distribuido la mano de obra en el proceso de construcción de este proyecto insignia, pero nadie ha podido confirmar cuántos empleos directos e indirectos realmente se han creado. Sobre la distribución, el gobernador del estado, Adán Augusto López Hernández, aseguró que 95% de los trabajadores que se encuentran laborando son de origen tabasqueño, específicamente de los municipios de Cunduacán, Comalcalco y Paraíso. No obstante, los sindicatos de trabajadores del estado difieren, manifestando que la mano de obra local ha sido desplazada por trabajadores “foráneos”, provenientes de Veracruz, Campeche, Chiapas y Tamaulipas.

Una de las voces que más ha resonado es la de Juan Gabriel Hernández, secretario general de las Organizaciones Sindicales del Golfo, quien acusó a las autoridades federales encargadas de la obra de favoritismo dirigido a empresas que no son tabasqueñas, otorgándoles 60% de los contratos. Desafortunadamente, esto lo pude constatar en una reciente visita que realicé a dichas instalaciones, donde, por cierto, me negaron el acceso, incluso después de identificarme como diputada federal, integrante de la Comisión de Energía y con oficio en mano, donde solicité el acceso por escrito. En esta visita identifiqué una gran cantidad de placas foráneas en los volteos que ininterrumpidamente entran y salen de los terrenos.

Sin duda, existe mucha desinformación respecto a este tema y, en lo personal, considero que ¡ése es el verdadero problema! Si de algo estoy convencida es de que la transparencia debe dejar de ser una carga política para los funcionarios. Por eso he solicitado por distintos medios oficiales y de transparencia cuánto de los recursos asignados será para empresas tabasqueñas y cuántos empleos se han generado para mis paisanos. Sin embargo, a la fecha, absolutamente ninguna información me ha sido proporcionada.

Siendo el único proyecto de infraestructura en Tabasco, resulta relevante evaluar su avance, ya que, según la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, durante la primera mitad del año Tabasco padeció un desplome de 55% en el desarrollo de obra privada, sólo siendo superado por Zacatecas. Asimismo, en lo referente a la obra pública, la entidad no ha tenido un crecimiento relevante; más bien cayó poco más de 12% en comparación con el 2018. Esto, sin duda, muestra la clara paralización de este importante sector en la entidad, misma que ni la propia refinería ha podido cambiar hasta el momento.

Yo considero que la razón es la lentitud del desarrollo de la obra. En el 2019 se presupuestaron 50,000 millones de pesos, es decir 30% del total del proyecto, pero tan sólo se han comprometido 11,000 millones de pesos, de los cuales 5,000 millones fueron destinados para los holandeses que están preparando las plataformas y el dragado. Esto significa que tienen 38,000 millones de pesos de subejercicio, quizás una de las razones por las cuales no se siente la anhelada reactivación económica de Tabasco.

La Cuarta Transformación para Tabasco reside en el éxito o fracaso de la refinería. Sin embargo, mientras siga habiendo información asimétrica entre los actores involucrados, los resultados prometidos, que no llegan, parecen más un cúmulo de ocurrencias y mentiras.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.