Es la repetición de las afirmaciones lo que conduce a las creencias.

Mohamed Ali.

La mayoría de los modelos económicos y financieros parten de la premisa de que los seres humanos asumimos nuestra decisiones; específicamente, aquellas de naturaleza económica y financiera, desde una perspectiva racional, que busca maximizar nuestro beneficio.

Pero, como ya he comentado en otras colaboraciones, la realidad es que cotidianamente asumimos decisiones con un alto componente de irracionalidad que llevan, de manera frecuente, a resultados inadecuados para nuestro bienestar financiero.

Una rama de la ciencia que vincula las decisiones económicas con el funcionamiento del cerebro, la neuroeconomía, ha realizado avances importantes para identificar cómo opera el cerebro cuando tomamos decisiones que involucran el riesgo y las recompensas, ambos conceptos directamente relacionados con las decisiones financieras.

En el estudio “The Influence of Affect on Beliefs, Preferences, and Financial Decisions”, de Kuhnen y Knutson, se trató de encontrar la vinculación que existe entre las áreas del cerebro que están relacionadas con estados emocionales con la forma en la que estas mismas áreas procesan información relevante para tomar decisiones financieras. En particular, la investigación se centra en los componentes del cerebro encargados de la toma decisiones bajo condiciones de riesgo e incertidumbre.

El núcleo accumbens, por ejemplo, procesa la información acerca de las ganancias y las recompensas, por lo que afecta la motivación para tomar decisiones en entornos en los que se perciben que algunas alternativas están asociadas a recompensas, particularmente de corto plazo.

De la misma manera, pero en sentido contrario, la ínsula anterior muestra, en diversos estudios, que está relacionada con la forma en que procesamos información que asociamos con entornos de potencial pérdida o castigo y que puede llevarnos a evitar incrementar nuestra percepción de riesgo en entornos en que percibimos que existe mayor potencial de pérdida o incertidumbre; todo ello vinculado con emociones de ansiedad.

Algunas de las conclusiones del estudio son relevantes porque nos muestran que, a través de la estimulación de emociones específicas vinculadas con esas áreas del cerebro, es posible provocar, en mayor o menor medida, la reacción asociada de búsqueda de ganancia o aversión a la pérdida.

En entornos en los que las personas perciben posibilidades de recompensas importantes, se estimula la actividad cerebral que tiende a buscar desproporcionadamente nueva recompensas. El ejemplo más claro sería el entorno en un casino, en el que comida o bebida gratis provoca estados de búsqueda de recompensas que disminuyen la aversión al riesgo, en demérito de la calidad de sus decisiones posteriores.

Este fenómeno también puede ser encontrado en presencia de burbujas especulativas, en mercados en los que la generación de ganancias aceleradas en algún activo provocan un estado de excitación que, a su vez, estimula la búsqueda de ganancias aceleradas, disminuyendo la aversión al riesgo y la calidad del análisis asociado a sus decisiones financieras.

De la misma manera, la generación de estímulos puede propiciar que las personas enfrenten las decisiones financieras desde una perspectiva menos favorable al riesgo y, consecuentemente, tomar decisiones inadecuadas.

Por ejemplo, algunos estudios muestran que las personas en momentos de angustia asociada a pérdidas toman decisiones subóptimas por el incremento de percepción de riesgo y el temor de una potencial pérdida.

Entender que la forma en que tomamos las decisiones es construida por la estructura y conformación de nuestros procesos cerebrales es fundamental, no para tener una visión fatalista y determinista de nuestras elecciones, sino para entender cómo ciertos contextos emocionales específicos pueden llevarnos a tomar decisiones que comprometan nuestro futuro patrimonial.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

director_general@mb.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

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