Además del costo de fondeo, uno de los principales componentes del costo de los intermediarios financieros se deriva de la constitución de reservas para cubrir las pérdidas del otorgamiento de crédito.

En su estado más puro, estas reservas dependen de la capacidad predictiva de los modelos que el intermediario utiliza para estimar la frecuencia y severidad de los incumplimientos futuros del portafolio (cuántas veces suceden los eventos de pérdida y de qué tamaño son los mismos).

Pero además,de estos dos elementos existe otro factor de vital importancia que normalmente es dejado de lado: el nivel de concentración de la cartera.

En las distintas dinámicas que determinan la concentración de un portafolio de crédito, existen peligros ocultos que ocasionan que una gran masa de créditos pueda comportarse como un solo crédito, es decir, con probabilidades de incumplimiento correlacionadas.

Sólo hace falta ver las causas de la actual crisis financiera internacional para observar su potencial efecto destructor.

En intermediarios financieros, sobre todo no bancarios, cuyo enfoque de atención es fundamentalmente regional o de alguna manera sectorizado, la identificación, medición y control de dichas dinámicas de concentración son especialmente críticas.

Si usted, lector, dirige una empresa financiera y no ha considerado este punto, quizás esté en buen momento de iniciar el análisis de su cartera en este sentido.

No basta con controlar únicamente el tamaño de la rebanada de pastel otorgada a cada deudor. El enfoque es cada vez más un tema de aplicación práctica que simplemente teórica.

Bajo este marco, en el ámbito mundial, pero también en nuestro entorno local, es fundamental repensar si hemos dotado a nuestras organizaciones, ya sea de manera individual o gremial, de los instrumentos que ayuden a cubrir los efectos de la concentración. Es decir, la creación de estructuras que permitan controlar o trasladar en alguna medida los efectos de este tipo de riesgo a entidades que puedan lidiar con ellas de manera más eficiente.

En este sentido, es muy importante insistir que al interior del intermediario es necesario un cuerpo directivo comprometido con la administración de riesgos que permita, de manera eficaz, reflejar los costos económicos de estos riesgos, tanto en los precios de sus productos como en la suficiencia del capital económico del intermediario.

En el aspecto gremial, es necesaria la creación de entidades que permitan diversificar este tipo de riesgo mediante la oferta a sus asociados de cobertura, a manera de reaseguro, frente a procesos de incumplimiento correlacionados de la cartera.

Finalmente, es importante mencionar que estas estructuras y la permeabilidad de las prácticas de medición y control de riesgos son temas que afectan tanto a los gremios de intermediarios como a los distintos acreedores y reguladores del sector buscando la viabilidad, permanencia y solidez de la industria.

*Carlos E. Rodríguez Gómez es director de la Unidad Integral de Administración de Riesgos de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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